Apuntes sobre el lanzamiento de «Mensajes ocultos del cine fantástico» de Omar Vega

Estándar

hawking-with-ladies

Por Juan Calamares

 a John Toro porque también es un Tim Master

Tiempo atrás escribí una crítica del libro «Memorias de un hombre escéptico» de Omar Vega. No era buena crítica, pero tampoco era mala. Era una crítica acertiva, donde refería lo negativo, sin desmerecer lo positivo. «Un crítico debe ser un abogado defensor, pero un abogado defensor al que no se le permita mentir” Stanislav Lem. Escribir la crítica había sido un riesgo, pues Omar Vega, era un peso pesado de la ciencia ficción y yo apenas un escritorcillo. Así que tenía mucho miedo de que saliera con una respuesta en los medios y me destruyera. El destino es un abismo y un tramposo, porque a los dias apareció Ferrada en mi tienda de anteojos, invitándome al lanzamiento del nuevo libro de Omar Vega «Mensajes ocultos del cine fantástico»

– De ninguna manera -le dije-. Omar Vega me odia y si me ve en el lanzamiento lo considerará una provocación.

– De ninguna manera- respondió Ferrada- Omar Vega te quiere conocer. Le caes bien.

Aquello me conveció porque, seamos francos, yo quería reconocimiento a toda costa. Además me encantaba salir con Ferrada porque era un hombre rico que andaba en limusina. Era el único escritor chileno que podía darse esos lujos, pues su libro “Mortis, eterno retorno» había generado divisas imposibles de dilapidar, hasta por el peor de los sibaritas. Sin embargo, ese día Ferrada iba a pie.

-¿Y tu limusina?- pregunté

-Oh, eso, te vas a reir, pero tuve que darle vacaciones al chofer.

Era incómodo andar en metro con Ferrada porque la gente no estaba acostumbrada a que alguien como él se movilizara en transporte público. Iba muy bien vestido: chaqueta Gucci, zapatos Pierre Cardin, todo un dandy. Yo por mi parte iba con chalas y una camiseta de Zonic, el erizo. Cuando bajamos, Ferrada me dijo que debería cuidar mi apariencia.

El lanzamiento era en la biblioteca de Santiago, en calle Matucana. Un barrio de sombras, de pólvora y de explosiones. O sea, un barrio peligroso. Sobre todo si uno andaba con un hombre de dinero, que se jactaba de su dinero y que hacía mofa de aquellos que no tenían dinero.

-¿Quieres un poco?- dijo Ferrada. Estaba armando un pito de marihuana. Le dije que lo guardara y entonces se puso a cloqear como gallina. Lo encendió y sus ojos relampaguearon- Me encanta la marihuana antes de un lanzamiento.

A nadie le llamó la atención que Ferrada fumara marihuana en plena calle. De hecho, un grupo de delincuentes le hizo la V de la victoria.

-Creen que lucho por ellos- dijo Ferrada- pero en realidad los desprecio.

– ¿Y eso corre también para tus amigos?- dije

Ferrada se pasó el dedo índice por los dientes y me sonrió.

Llegamos a la biblioteca de Santiago y nos detuvimos bajo su enorme frontis. Era un palacio, suerte de moderno Tiwanaku de granito y fierro. Un templo de saber oculto que lo hacía a uno recordar vidas pasadas y viejas predestinaciones. Nos quedamos observándolo.

– Me encanta la cocaina antes de un lanzamiento – Ferrada sacó una bolsa de coca y sorbió la sabrosa arenisca hasta que su nariz quedó límpia.

– Dame un poco- dije -, dame un poco de tu dama blanca.

Cuando entramos al salón, Ferrada se puso a saludar. Saludaba a las chicas bonitas con besos en la comisura de los labios. A las chicas no tan bonitas les daba palmaditas en la cabeza y con los hombres chocaba el pecho o las palmas. En un momento dado, dos lindas otaku se acercaron a bajarle la bragueta. Aquello era raro. Casi irreal. Sacudí la cabeza y vi que Ferrada me guiñaba un ojo. Que espanto, pensé. Para peor Ferrada me había dejado botado. Yo estaba en medio de una muchedumbre, solo y triste como un perro. Y para colmo estaba parado frente a Omar Vega. El escritor de lo insólito daba su discurso a escasos metros, tras un podio, mirándome fijamente, sus ojos llenos de furia.

– El tiempo- dijo- mi próximo libro tratará sobre el viaje en el tiempo.

Me dio un ataque de pánico y corrí a esconderme en el baño. Sudaba, imaginando como un enorme Omar Vega de concreto me aplastaba, diciendo su propio nombre con voz de roca: O MAR VE GA. Pero aquello no tenía sentido, aquella reacción física (tenía las tripas apunto se salirme por el agujero del culo) era exagerada. Omar Vega podía enfadarse, podía, de hecho, darme una bofetada, pero de ahí a convertirse en un gigante de roca…..digamos que la coca me había descontrolado.

Me puse a leer los grafitis del baño. Uno llamó mi atención porque estaba firmado por Ferrada: “Urgaré tu intestino con mi enorme pene danzarín de nombre Varishniko”. Muy propio de Ferrada.

Llamaron a la puerta. Me puse a temblar y me paré en la taza del vater, temiendo que el que estuviera del otro lado fuera Omar Vega, gigante o no.

– Abre, Omar Vega ya se fue, no seas gallina.

Me tranquilicé porque era la voz de Ferrada. Corrí el pestilo y abrí lentamente. Vi los ojos del dandy y su rostro sonriente.

– Oh, Ferrada, me ha entrado un ataque de pánico

Vi la hipodérmica frente a mis narices y a Ferrada accionado el émbolo y entonces sentí el pinchazo en la yugular.

-Me encanta el pentotal de sodio en un lanzamiento- dijo Ferrada

Entonces me dormí.

Desperté en una habitación oscura. No podía moverme. Me sentía boracho y la bilis se me subía por el esófago, de puro nervio. ¿Dónde mierda estaba? . Traté de gritar, pero no pude. Todo giraba. El mundo en extrañeza. De pronto escuché el clik de un interruptor y luego un resplandor me llegó en oleadas. Cuando me acostumbré a la luz vi un montón de palabras sueltas. Eran títulos de libros de ciencia ficción: 2001, Tropas del esacio, Fundación e imperio. Cientos de volúmenes en hermoso desorden de erudito. Aquella era una biblioteca de cienciaficción. Alguien dijo:

– Oh , la droga me está matando.

Era Ferrada. Estaba en el suelo junto a mi. Tenía la ropa desecha y la cara manchada de pegamento, los ojos acusos y tristes de aquel que todo ha perdido.

– ¿Porque me hiciste esto Ferrada?

– Oh, la droga, la droga me lo ordenó

No comprendía su ánimo. Parecía enajenado y tranquilo, eufórico y triste, todo a la vez. El estado típico del drogadicto terminal.

– Oh , la droga

Trató de incoprporarse y tropezó. Se apoyó en el muro de libros y se dio la vuelta, babeando.

– Suéltame, traidor- le dije

-El solo hace lo que yo le ordeno.

El que había hablado era Omar Vega. Acababa de aparecer por un triángulo de luz emanado de una lámpara de escritorio y cargaba un libro. Tomó a Ferrada por los hombros y luego le arrojó una bolsa.

– Gracias , maestro- dijo Ferrada

Ferrada abrió la bolsa con los dientes y se la vació en las narices. Su ojos se abrieron como dos pelotas de tenis y entonces se revolcó en la alfombra, la cara espolvoreada y sonriente.

-¿Por qué te rebajas así, Ferrada?

-Es sencillo- dijo Omar Vega- Dilapidó su foruna, los vicios fueron mas fuertes que él y ahora es mi esclavo.- Bajó la voz- Aunque solo le doy placebos. No soy ningún narco.

– Oh, Omar Vega, eres diabólico

– Jajaja- Omar Vega se relamió, mirando al techo, su rostro se ensombreció-, lo soy, pero es por tu culpa – Me enseño el libro que traía-. Memorias de un hombre escéptico, ¿cuanto crees que me tomó escribirlo?

-¿Una semana?

– Toda una vida, toda una vida de esfuerzo y privaciones para que tu lo destrozaras con aquella crítica

– Dije que el libro tenía partes memorables

– Pero que había partes que no eran tan memorables

– Pero que otras partes si lo eran

Omar Vega dio un grito: – Ah, esto es estúpido.

Ferrada seguía revolcándose y ahora reía, jugando quizás con algún amiguito de infancia o con una mascota, eso, con una mascota. Miré a Omar Vega:

– Puedo escribir una crítica positiva de su nuevo libro.

-Ja, eso sería muy facil.- Omar puso las manos en las rodillas y se inclinó, escrutándome, sus blancos cabellos revueltos por el ajetreo- Como bien sabes soy un científico y mis investigaciones han dado mucho que hablar

– ¿En serio?

– Si, mucho, quiero decir, no tanto. En fin. Investigando sobre el viaje en el tiempo he llegado a la siguiente conclusión: es posible.

Miré los ojos de Omar, aquellos ojos que seguramente había tenido Nicola Tesla cuando inventó….., en fin, cuando inventó alguna de sus cosas.

-Así que lo que quiero es que retrocedas en el tiempo y escribas una buena crítica de mi libro. De ese modo salvarás el universo

-¿Salvar al universo?

– Ay – Omar Vega dio un saltito- Es una forma de decir.

-Pero lo que usted dice es muy loco

-Pero juro como que me llamo Omar Vega que es real. Y ahora desapareceré

Se metió una mano al bolsillo y sacó una pelota de ping pong. La arrojó al suelo y la habitación se llenó de humo. Cof Cof Cof, dijo. Luego el humo se difuminó.y lo que vi fue a:

– ¿Omar Vega?

-Ay, pelota de mierd…. espera un momento- Volvió a arrojar la pelota- Alcacín Alacazám. Ay, debo salir de manera triunfal.

Al cuarto intento consiguió desaparecer. Aunque debo decir que lo vi escabullirse por el pasillo, entre el humo, muy rápido eso si, hay que reconocerlo. Pero desaparecer, lo que se dice desaparecer, no. Le dije a Ferrada:

-Escucha, Omar Vega ha enloquecido, desátame

– Oh, la droga es tan bonita

-Si, es muy bonita, pero en mi casa tengo mucha mas. Si me desatas te daré de la buena

Ferrada sonrió de oreja a oreja y comenzó a desatarme.

– Rápido, antes que regrese Omar Vega

-Alacazím, alacazám -Era la voz de Omar Vega cantando desde el pasillo-, arrojaré a Calmares al pasadán

– Ahí viene, Ferrada – dije- hazte el tonto

– Ahaaah daba daba bua pah- dijo Ferrada con los brazos colgando hasta el suelo.

– No esa clase de tonto- dije-, de la otra

– Ah, bueno- Ferrada se arrojó al suelo, fingiendo que se regocijaba en su volada

Omar Vega apareció con un cubo Rubik y dijo:

– Esta es mi máquina del tiempo

– Eso parece un cubo Rubik

– ¿En serio?- Omar Vega abió los ojos bien grandes- . Pero es mi máquina del tiempo y la he llamado Temporín. escuchaste bien, Temporín

Dejó caer a Filtrandia y sus seis caras se abrieron. Un rectángulo de luz negra emanó de su interior y Omar Vega se colocó en el centro, los brazos cruzados sobre el pecho, los ojos incendiados y el cabello agitado por invisibles ondas magnéticas: – Te enviaré al pasado a reescibir tu crítica. Pero antes te castigaré, enviándote a la peor época vivida por el hombre, la prehistoria. Sí, aquel período de desesperación e ignorancia. Jajajaja. Cómo me divertiré con tu sufrimienno, Calamares, Jajajajaja.

Omar Vega iba a segir hablando, de seguro, un largo discurso de villano, pero afortunadamente apareció Ferrada y de un codazo lo envió a la zona de luz negra y Omar Vega se adelgazó hasta desaparecer.

– Así que placebos – dijo Ferrada- así que me estabas dando placebos.

Ferrada trató de sonreir y se encogió de hombros. Corrió a desatarme.

– Lo siento, Juan, la droga actuaba por mi

– Pero era un placebo

Escuchamos un zumbido proveniente del extraño agujero dejado por la desaparición de Omar Vega. Ahí no había nada, salvo una especie de circunvalación, un anillo giratorio hecho de materia que parecía ser el residuio de algo mas. Me puse de pie y me sacudí las manos.

-Vaya truco- dije- ¡Omar Vega, sal de ahí!.

Llevé una mano al rectángulo de vacío y sentí que se me disolvía y tuve un espasmo. Saqué rápidamente la mano.

-¿Qué fue eso? – dijo Ferrada

– Una especie de arco eléctrico

-¿Arco eléctrico?, Calmares, tu brazo se disolvió. Estoy seguro que por un segundo tu brazo no estuvo

– ¿Que quieres decir? ¿Que Omar Vega construyó un verdadera máquina del tiempo y que ahora está en la prehistoria, ayudando a los cavernícolas a descubrir el fuego?

Ferrada sacó un libro de la biblioteca. Se llamaba Temporín, creo en el viaje en el tiempo, y estaba firmado por Omar Vega. Lo abrió y me mostró un extraño diagrama

-¿Un diagrama? Yo no entiendo de esas cosas

– Y al parecer Stephen Hawking tampoco

– ¿Stephen Hawking?

Ferrada se cubrió la cara con las manos y se apoyó en la pared; se veía abatido: – Es muy dificil de reconocer, pero hace años que estoy a merced de Vega – Me miró con lágrimas en los ojos- Juan, soy su secretario

– No lo creo

– Pues créelo. Oh, Dios, era la droga la que actuaba por mi

– ¿Pero qué tiene que ver Stephen Hawking?

– Seré breve, dese hace años Omar Vega mantiene una estrecha relación epistolar con Hawking. Y cuando Vega le mandó su libro sobre viajes en el tiempo, Hawking se sintió fascinado. Recuerdo perfectamente su carta porque la traduje. Decía: «Si existe una persona en el mundo capaz de comprender los misterios del viaje en el tiempo, ese es Omar Vega y su Temporín»

– Que nombre tan estúpido

– Que importa eso, la carta estaba certificada por la Nasa. Era real, Calamares, real.

Me quedé mirando aquel vacío en la esquina de la habitacuón y recordé la extraña sensación que tuve cuando mi mano hizo contacto con el. Ferrada estaba temblando.

– ¿Qué estás pensando, Ferrada?

– ¿Qué te parece esto? ¿Que tal si Omar Vega en realidad inventó el viaje en el tiempo y yo lo he mandado a la prehistoria?

– No sería tan terrible

– Claro que sería terrible. Imagina, Omar Vega, el hombre mas inteligente de nuestra época conviviendo con hombres que ni siquiera conocen la rueda ¿Imaginas las consecuencias que eso tendría para el futuro?

-Supongo que se aceleraría el conocimiento. Claro, en caso que Omar Vega hubiera podido ejercer algún tipo de influencia

-Que no te quepa duda que hubiera podido. Sería conocido como un dios – Ferrada se llevó una pizca de placebo a la nariz- Imagina esto: Hace diez mil años el hombre cuenta, no solo con recursos naturales inagotables, sino también con conocimientos inagotables, pues tiene a Omar Vega. ¿Que ocurre? En mil años tienes una civilización tecnológica funcionando. En dos mil años has conquistado todo el sistema solar. En tres mil años manejas toda la energía del universo. Claro, eso si es que…

– Si es que antes no has destruído el planeta

– A eso quería llegar.

De pronto los objetos de la habitación se distorsionaron y la cara de Ferrada se segmentó, como si estuviera bajo dos lentes de aumento de distintos calibres. Un ramalzo de luz verde apareció por la ventana y llenó la habitación.

– ¿Sentiste eso? – dijo Ferrada

– Si

-¿Que fue?

– El futuro imaginado por Omar Vega

– ¿Te atreves a investigar?

Asentí. Ferrada me estrechó la mano y luego me dio un abrazo. Vamos, dije, ánimo. Pero él no se sentía capaz. Necesito un poco de esto, dijo. Entonces se metió una pizca de coca de la real por la nariz y luego se puso a dar puñetazos en los mueles. Parecía listo, pero estaba cagado de miedo igual que yo. Comenzamos a caminar. Un paso, dos pasos., Demorándonos todo lo posible en llegar a la ventana, porque nuestro miedo era atroz. Nuestro miedo al cambio ocasionado por el viaje de Omar Vega era atroz. Oh, dios, quisiera no haber mirado nunca por esa ventana. Nunca. Porque lo que vimos fue peor de lo que imaginábamos. Lo que vimos fue terrible. Oh, dios ¡Qué has hecho, Omar Vega!

[CC 2013, Juan Calamares]

 

Anuncios

»

  1. Oye Calamado. Deja de escribir estupideces y trata de aprender música. Capaz que en una de esa te consigas un auspicio estatal. Y te tendría mala si no fueras simpático. Usa ese carisma para hacer arte. Digo. En buena.

  2. FENOMENAL. Ha sido un viaje (tripado o destripado, como desee usía), con secretos revelados y rebelados. 🙂 El delicado sonido del trueno y el efecto mariposa, amén de sibaritas y vuelos no chamánicos, señores oscuros que decretan el Gulag para Calamares por críticas y desencuentros. BRILLANTE 🙂 ps Gracias por el juego temporal/espacial y la dedicatoria. En un viaje en el tiempo (a futuro o pasado, según consideres) puedes viajar acompañado y sortear quién será Mampato y Ogú. Creo que desde ahora “me encanta releer este texto antes de un lanzamiento”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s