La despedida de soltero de Luis Saavedra (ficción)

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Despedida de Soltero de Luis Saavedra

Despedida de Soltero de Luis Saavedra

Por Tué-Tué__

¿Cómo estuvo la despedida de soltero de Luis Saavedra? Fue un completo fracaso y un horror, muy a lo Quentin Tarantino. Para empezar, el anfitrión nunca apareció en el local donde arrendaron. Supuestamente llegaría una hora después de todos los invitados. Ese día se encontraban casi todos los conocidos y amigos de Saavedra como Sergio Amira, Miguel Ferrada, Juan Calamares y Francisco Contreras, el Fraterno Dracconis. Al principio estaba muy piola la celebración, con el acompañamiento musical de Calamares, pero cuando no llegó Saavedra a la hora, todos comenzaron a reclamar y abuchear. “¿Cuándo llega el novio? ¡Me estoy aburriendo!”. “¡Puta la weá!, quiero ver unas buenas tetas y culos”. “¡Que vengan las minocas!”. Eran las cosas que se gritaban. ¿Cómo voy a saber si trajeron pisco sour y cerveza? A mí no me invitaron a la celebración, yo no soy del círculo de Luis Saavedra y parece que no le caigo bien. Pero aún así, me dejé caer en la fiesta y en un lugar muy estratégico: me escondí para ver el cuadro plástico de las escorts, sin tener que interactuar con nadie. Sin embargo, las chicas que trajeron. ¡Chutas! No sé como explicártelo. Tal vez digas después que me volví loco. ¡Ah, bueno! Si quieres oírlo, mejor para mí, ya que todo fue encubierto por los hombres de Saavedra y yo soy la única fuente que queda. Verás, cuando ya no se podía contener a los invitados, Miguel Ferrada fue a buscar a una de las bailarinas eróticas para terminar con los abucheos contra el pobre Calamares, que tenía a todos chatos con un tema suyo: “Arde mi casa con ese Policía”. De pronto, sale un humo negro del escenario apareciendo una hermosa pelirroja, con unos encajes medios góticos bailando con un tema clásico, de esas películas que se ven en el canal MGM, a eso de la media noche por VTR. Todos se idiotizaron con su figura sensual y baile seductor, de a poco fue desabrochando su encaje. Muchos perdieron la paciencia y exigían ver más piel y menos sensualidad. Eso provoco todo. En un momento, alguien le arrojó un objeto a la bailarina y le empezó a insultar. Ella, al principio ocultó su rostro entre sus manos, llorando, pero luego… luego comenzó a reír matemáticamente y, de pronto, vomitó sus intestinos sobre su ofensor. ¿Cómo voy a saber quién la insultó? Tenía una rendija para ver a las bailarinas, no a los invitados, aunque parece que fue Fraterno. ¿Qué se yo?, ¿me dejas continuar? Bueno, me había quedado en lo del vómito y la bailarina se comenzó a transformar en una mujer-ave, que atacaba a los invitados despiadadamente. Arrancaba sus rostros y penes. Yo estaba aterrado con lo que miraba. Nunca atiné a moverme. Era algo… No sé cómo explicarlo, pero la cosa es que nadie pudo escapar por ventanas o puertas. Al parecer, hubo una fuerza misteriosa que impidió romperlas o siquiera moverlas. Luego, salieron otras bailarinas, pero más horripilantes que la primera. Una de ellas era una mujer desnuda, que tenía un trasero y unas tetazas como para ponerse a cantar avemarías, pero sus labios habían sido arrancados con cortes muy violentos de cuchillo. Traía unas tijeras enormes para matar y pronto tuvo la cabeza de Miguel Ferrada colgando de una de sus manos. Otra parecía ser un fantasma de una modelo que violaba a los hombres y los ahorcaba en el éxtasis del orgasmo. Era una exhibición única de mujeres paranormales. Me parece una buena pregunta, ¿sabes? Al aparecer, las mujeres fueron contratadas por un tal Tué-Tué, que creo es una especie de “sesudo-escritor” que está comenzando a publicar, aunque lo conozco y sé que es un verdadero dolor de muelas en las redes sociales. En fin, cuando la masacre terminó y las mujeres desaparecieron en el manto oscuro de la noche, Luis Saavedra por fin llegó y, al ver con indiferencia las muertes dejadas por las bailarinas, llamó a sus hombres de negro para que limpiaran la zona, encubrieran lo sucedido y recolectaran el material genético para clonar a todos sus conocidos y amigos. Mientras, esperaba sentado en una silla al lado del cuerpo crucificado de Sergio Amira, que formaba un descarnado Hombre de Vitruvio junto con las extremidades de Calamares. Saavedra marcó un número en su celular y esperó, y luego dijo: “Hola, sí. Erizo es todo nuestro. Solos tú y yo, Tué-Tué, tú y yo”. Yo pude escabullirme más tarde y no paré de correr hasta estar bien lejos. Bueno, eso fue todo lo que sucedió, pero sabes, dicen que la boda estuvo muy buena.

[CC 2013, Tué-Tué]

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