Erizo: Mayo/2013

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Ёжик в тумане

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¿Qué es Erizo? ¿Alguien lo sabe? ¿Alguien lo entiende? ¿Alguien lo lee? ¿Quiénes nos leen? ¿Quiénes son esos que pasan por esta página? ¿Nos dará miedo si alguna vez nos encontramos? ¿Les daremos miedo nosotros? ¿Cuánto tiempo más seguiremos? ¿O ya estamos muertos? ¿Nos volveremos polvo? ¿Nos convertiremos en mariposas? ¿Quién escribe las editoriales de Erizo? ¿El Gordo Vimana, Omar Vega, Arnold Fontein? ¿Todas las anteriores? ¿O no las escribe nadie? ¿Quizás las escribe Dios? ¿O el Diablo? ¿Realmente importa?

Algoritmo Taller Fobos 2003, por Remigio Aras. Y finiquitamos Mayo con este extraño extracto del pasado que no sabemos a ciencia cierta qué hace aquí, pero que a estas alturas ya nadie espanta que lo hagamos. La arqueología es una ciencia que mete mano al pasado como una matrona intrusa en situaciones que quisiéramos dejar en donde están.

La despedida de soltero de Luis Saavedra, por Tué-Tué. La verdad es que uno nunca puede decir que ha vivido suficiente y si se afirma es un flagrante error. Como la oficina de patentes de EE.UU. cuando declaró a finales del siglo 19 que quedaba poco para su cierre porque ya todo estaba casi inventado. ¿Quién pensaría que Erizo albergaría voluntariamente un cuento de Tué-Tué? Ni las más locas imaginaciones de la física cuántica lo hubieran tenido en cuenta. Con ustedes, el mejor cuento de Tué-Tué. O al menos el más coherente.

Resultado del generador de ideas 2004, por Remigio Aras. La sequía del escritor es una situación preocupante cuando se está frente a una página en blanco. No hay mayor tormento que la ausencia de frases satisfactorias. Pero eso se acabó con el Generador de Ideas, que hasta ahora lleva miles de plots entregados a escritores felices y satisfechos. Usted también puede escribir. No importa lo mediocre que sea, el Generador de Ideas se salta esta pequeña dificultad.

La tortuosa búsqueda del Árbol de la Quietud (quinta parte y final), por Remigio Aras. Así, intempestivamente, porque pasarán muchas cosas intempestivas estos días, llega la última parte de nuestro serial sobre la búsqueda del amor y el sentido de la vida. Aras remata poéticamente a esta criatura que nos dejó con las ganas de ver a Gianella Marengo en bolas.

El Fin de Erizo (primera parte), por Juan Calamares y Luis Saavedra. Lo que muchos estaban esperando. Después de rumiar tantas desgracias contra personas inocentes como Teobaldo Mercado y Omar Vega, Erizo inicia una nueva saga hacia la autodestrucción. Aras, Calamares y Saavedra se reúnen para la última aventura.

La tortuosa búsqueda del Árbol de la Quietud (cuarta parte), por Remigio Aras. Con Gianella Marengo en el paraíso (o el infierno, elija usted), el serial decae ostensiblemente en sex-appeal. Ya no tendremos sus curvas mortales contoneándose por los días de Juan Calamares, pero sí un caníbal muy ilustrado que hace gala de su conocimiento. Calamares continúa escapando una y otra vez de accidentes y trampas. ¿Hasta cuando, señor autor? ¿Cuándo disfrutaremos de su martirio, junto a una coca-cola y un sánguche de queso?

La Odisea de tu vida (ficción), por Luis Saavedra. Como Luis Saavedra es flojo, siempre está sacando refritos de sus cuentos publicados. Este relato salió en una antología argentina el año pasado y como nunca va a ver el libro por estar a cientos de kilómetros de Buenos Aires, pensó que no hacía nada malo con publicarlo en la web. El período sensible son tres meses. Si no llega ninguna notificación de retiro, puede continuar eternamente aquí.

Remigio Aras, Juan Calamares y Luis Saavedra son los únicos supervivientes del equipo original de Erizo. En este mes de la nostalgia y la melancolía queremos hacer un sentido tributo a los que sin decir ni mú se viraron de Erizo. Pablín y sus Plosoms, cuyo origen o sentido nadie entendió, Sergio Fritz, que se dedicó a su editorial, Patricio Alfonso, que ya no se junta con la chusma, la Mane Chandía, que todavía se aparece pero ya no hace comentarios, Miguel Ferrada, que se puso a pololear y ya no pasa a visitar a Calamares a su cuchitril. Pero sobre todo extrañaremos a Tué-Tué, que nunca fue parte de Erizo, pero igual lo invitamos y lo desafiliamos en el mismo día. Una extraña jugarreta del destino.

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  1. Podrían explicar esa necesidad de poner “moderación” a los comentarios? Hay cierto temor al riesgo? A la exposición? No creo de este grupo selecto, pero es lo que se ve.

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