Vendetta (ficción)

Estándar

UnrelatedPor Tué-Tué.

Había pasado mucho tiempo desde que él dejo de publicar tonterías por las redes sociales. Todos pensaron que se fue de viaje a un lugar desconocido. Algunos creyeron que se fue al Tibet para liberarlo y aprender sobre la meditación, otros pensaron que se fue a entrenar las disciplinas de un antiguo clan de asesinos japoneses. Y unos pocos tuvieron la idea que viajo al sur de Chile a buscar una parte de su árbol genealógico, que supuestamente pertenecía al pueblo mapuche y, además, para aprender los conocimientos que poseían los kalkus y machis. Pero la verdad, es que nadie sabía adonde fue. Siempre le gustó jugar a ser el “misterio”, ya que su enorme ego le permitía hacerse el “interesante”, a pesar de que era compensado con su baja autoestima. En fin, ya no importaba si eran verdad esas historias, Tué-Tué había regresado de su exilio y ahora tenía mucho dinero, que al parecer había heredado según decían las malas lenguas. Dinero que le permitió comprarse una casa grande, cercana a la Universidad de Concepción, y costear los pasajes de avión para que sus amigos en regiones lo vinieran a visitar. Sobre todo uno al que hace tiempo quería conocer, quien lo molestaba y admiraba por facebook: Juan Calamares Tranquilízante.

Calamares llegó a la Ciudad de Concepción en plena lluvia y tormenta eléctrica, un fenómeno poco común en pleno verano, pensaba él. Sin embargo, ya no veía con burla el término “tropiconce”, como los penquistas le gusta referirse al clima de su propia ciudad. Calamares le había costado mucho llegar a la casa del Tué-Tué. Tuvo que tomar una micro anaranjada que lo dejó en la calle O’Higgins con Paicaví y luego tuvo que caminar hacia donde vivía su anfitrión. Recorriendo doce cuadras para llegar a la plaza España y darse cuenta que tenía que ir a la plaza Perú, que quedaba como a tres cuadras desde donde se bajó en la micro, para luego caminar unas tres cuadras y llegar a su destino. Él se maldecía así mismo por no seguir las indicaciones de su amigo Tué-Tué, mientras la lluvia lo empapaba y comenzaba a disminuir de a poco, dejándose ver un poco el sol entre las nubes. Cuando llegó, él se encontraba ya seco de su mojada y es recibido por Tué-Tué con enorme abrazo de oso, que parecía más agresivo que amigable, pero Calamares entendía que su anfitrión era conocido por ser muy exagerado con sus emociones, o por lo menos eso pensaba. Ellos se dirigieron al comedor, ya que Tué-Tué supuso que su invitado tenía mucha hambre, y durante el recorrido, Calamares pudo ver los objetos que decoraban la casa. Habían fósiles y juguetes de Transformers que estaban montados en los muebles, cuadros de criaturas y gatos extraños hechos por un artista que se hacia llamar Pagomi, y diversas armas de diferentes partes del mundo, que conformaban un extraño mural en la chimenea. Al llegar al comedor, Calamares se sentó y su anfitrión le ofreció algo que llamaba “Quesapillas”, una extraña combinación entre sopaipillas y Quesadillas. Una comida que Calamares degustó mucho, mientras Tué-Tué se sentaba frente a él, justo debajo de una réplica de la cabeza de un velociraptor, y lo miraba con ojos siniestros.

—¿Qué te parece la comida? —dijo el anfitrión, mientras se levantaba de la mesa para buscar algo cerca de la chimenea.

—Mmm… Muy buena, Tué-Tué, ¿lo hiciste tú? –dijo Calamares con la boca llena.

—En efecto, mon ami. Es algo que he estado experimentado hace mucho tiempo.

—Oye, Tué, ¿Y los otros? ¿No te iban a visitar igual hoy?

—Ellos van a llegar un poco tarde. Es que no habían boletos a la hora que querían, Calamares. Pero sé paciente, ya estarás con Amira, Kaiser y Saavedra. —Y luego de eso, Tué-Tué presionó un botón que estaba oculto en la chimenea, que abrió silenciosamente un compartimiento secreto y sacó algo de él, que escondió en su ante brazo.

—Qué bien, compañero, qué bien.

—¿Sabes, Calamares? Hace tiempo te quería conocer y debo admitir que me agradas bastante. Sobre todo tu música. —Tué-Tué se acercaba lentamente a Calamares y este solo atinaba a sonreír por lo dicho, pero podía sentir algo raro en la voz de su anfitrión—. Sin embargo, me has humillado mucho por la web por esas fotos que subiste y andas etiquetándome en cualquier cosa de facebook. Así que te daré una ventaja para que corras por esta casa que me ha costado mucho, que es más grande por dentro que por fuera, y te recomiendo que lo hagas ya antes que te mate y ensucie mi mesa.

Dicho esto Tué-Tué desenvaina una pequeña katana con una facilidad extraordinaria. Rebanó el respaldo de la silla donde estaba sentado como si fuera mantequilla, para luego aparecer rápidamente al lado de Calamares, de forma que no pudiera salir afuera de la casa y tuviera como salida un enorme pasillo oscuro.

No sabía cuanto tiempo llevaba corriendo ni menos. No sabía cuantas puertas habían pasado del enorme pasillo que estaba frente suyo. Lo único que tenia seguro Calamares, era que Tué-Tué lo estaba persiguiendo con una sable japonés, caminando lentamente mientras se movía como un Jagger. Calamares en un momento decide abrir algunas de las puertas para poder encontrar un lugar donde pudiera salir de la casa, pero lo que encontraba eran más pasillo o enormes habitaciones que no conducían a ninguna salida posible. En una éstas, había encontrado un criadero de basiliscos chilotes y en otra una especie de laboratorio con enormes generadores Tesla. Calamares estaba realmente asustado, así que decidió entrar en una de estas habitaciones para encontrar algo con qué defenderse. Así fue que llego a una habitación llena de máscaras hechas por Tué-Tué de diferentes materiales, como madera y fibra de vidrio. Sin embargo, entre todas las máscaras que pudo apreciar se destacaba una que estaba al medio de la habitación, entremedio de dos pilares. Al verlo con más detención, notó que estaba hecho de cuero de animal o por lo menos en un principio pensaba que era eso. Al reconocer que la máscara poseía la clásica barba de Sergio Amira y el firme mentón de Martín Kaiser, Calamares se espantó y comenzó a tener ganas de vomitar, al darse cuenta de que sus amigos habían muerto y sus rostros conformaban la extravagante pieza de “arte”.

—¿No te parece la mejor obra de Tué-Tué? —dijo una voz detrás de Calamares, quien se asustó y se dio vuelta como aceptando su muerte, pero al final descubre que se trata de Saavedra que estaba tomando una tasa de té muy tranquilamente.

—¿Qué haces tú aquí?

—¿Qué crees tú? Disfrutando del espectáculo. No pensaba que durarías mucho, pero parece que Tué-Tué es muy indulgente contigo.

—¿Cómo te atreves, maldito zángano? Tú ya deberías estar muerto como siempre.

—No, Calamares, esta vez no. ¿Quién crees que financió a Tué-Tué con todo esto? —Calamares no pudo responder con palabras, sólo con un golpe que iba al mentón de Saavedra. Sin embargo, su golpe sólo lo atraviesa, haciendo que él cayera al suelo.

—Que imbécil eres, Calamares. ¿De verdad pensaste que estaría en persona contigo? En fin, —tomó un sorbo de su té—, Tué-Tué ha significado una buena inversión para mí y Omar Vega. Así podemos disfrutar de tu muerte desde la comodidad de nuestro castillo, en plena cordillera de los Andes, gracias a la tecnología que Tué-Tué desarrolló para vigilarte con robots sonda invisibles y claro, para que vieras con tus propios ojos el dispositivo de comunicación holográfico que creó. Así que lo único que queda por decir es: Då svidaniya, camarada.

Luego, desapareció acompañado por una luz verde azulada que iluminó parte de la habitación. Dejando a un Calamares aterrado y comprendiendo de que todo esto era una venganza contra él y los erizos.

En un momento, Calamares dejó de correr y se quedó en un habitación que se usaba como taller por Tué-Tué para crear sus muñecos y otras extravagancias. Sabía que él se acercaba lentamente moviendo su cuerpo como un Jagger, mientras repetía constantemente “Tué-Tué” tan enfermízamente como podía ser repetido por un rencoroso psicópata. Al entrar Tué-Tué al taller, este rápidamente llegó al frente de su victima, alzando su sable sobre su cabeza como preparando para hacer un corte definitivo.

—Bueno, Calamares, lo que queda por decir es que cuando llegues al séptimo circulo del infierno, dile a Virgilio que nos veremos en dos meses más en la Burbuja a tomar unas chelas. Así que auf Wiedersehen, mon ami .

Luego de eso, la espada hizo el esperado corte final.

 * * *

Calamares despierta agitado en su cama. Se da cuenta que aún seguía en la seguridad de su casa en Santiago, junto a una mujer desnuda que conoció la noche anterior en un bar, para terminar borrachos y teniendo sexo en el living de su hogar. Calamares se percata que todo fue una pesadilla y nada más. Él, al disponerse a levantarse para tener un poco de sexo matutino, al experimentar con su compañera un coito por detrás en la ventana, un ruido proveniente de ésta lo asusta de repente y se da cuenta que un pájaro negro con ojos rojos lo observa, y provocó el sonido que lo sorprendió al golpear su pico en la ventana. Él pensó: “Es sólo un pájaro y nada más”, y cuando se disponía a espantarlo, un miedo tremendo surgió de pronto que lo paralizó. Comenzando ha perderse en el vacío de sus ojos, como sí la oscuridad lo estuviera envolviendo. El ave se mantenía inmóvil, mientras su sombra comenzaba a proyectarse por la salida del sol, como intentando imponer su presencia maligna sobre Calamares, que él tenía que respetar sí no quería morir entre sus garras. Así fue, que en un momento inesperado, el ave se pone a volar, saliendo de la vista de Calamares, mientras constantemente repetía “Tué-Tué” y nada más.

[CC 2014, Tué-Tué]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s