¡Con el Visho me enojé!

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Todos estaban indignados. Sergio Amira estaba molesto, Miguel Ferrada iracundo, Juan Calamares enojado, Emiliano Navarrete flotando y hasta Baradit, quien estaba ocupado y era ajeno a los Erizos, estaba furioso. Sin saber la razón de ello. El motivo de tantas emociones desbordadas, se debe a la responsabilidad intelectual de un individuo en particular. Uno que era conocido por muchos nombres, pero vos hermano lector puedes llamarlo, Visho.

Anteriormente en los Erizos, el Tué-Tué había contribuido a la creación de dos cuentos, “La Madre Erizo” y “No te Metas con Pame”, los cuales de por si eran malos. Sobre todo el último, con su extraña narración e intervención autor-personaje, que no contribuía a la continuidad narrativa de los cuentos de del grupo. Sin embargo, eso no molestaba a ellos. Los Erizos podían dejar pasar los desastres y horrortográficos de Tué-Tué, como lo han hecho desde un principio. Lo que verdaderamente molestaban, era que el Tué fue sólo un títere de las malvadas intenciones del Visho. Este personaje no se sabe mucho de él, solo que es un penquista y un verdadero fastidio. Cuyo único objetivo era arruinar la “popularidad” de los Erizos. Por estar celoso de sus novias y vidas exitosas. Así que el Padre Erizo, usando el poco intelecto que le quedaba, no tuvo otra opción más que mandar a uno de sus esbirros, quien era nada menos que el idiota de Saavedra. La razón de esta elección, no fue porque Amira, Ferrada o Calamares estuvieran ocupados en sus vidas de famosos, ni menos que no tengan las capacidades para hacerlo. Sólo había una respuesta lógica a la elección, Saavedra era prescindible y ya era el momento de que tuviera un protagonismo más importante para esta trama, a pesar de que no se lo mereciera. Así que Amira, no podía negarlo. ¡No podía!.

Al llegar a Conce, Saavedra fue a visitar al Tué-Tué para tener una pista del Visho, pero sólo encontró a él cortando papeles y diciendo “debo terminar el prólogo de Micro-Extravagantes”. Así que Saavedra, se fue resignado a buscar otra al tal Visho. Pero antes de que pudiera irse, el Tué-Tué le alcanzo a mencionar, que fuera a la UCSC para encontrar al susodicho. Cuando llegó a la universidad, Saavedra estaba usando una tabla con ruedas para moverse, ya que había perdido sus piernas por un taque de una jauría de perros. Siendo victima después, de múltiples violaciones por parte de mujeres y hombres. Pero eso es otra historia. En fin, el invalido comenzó a preguntar a los funcionarios y alumnos de la universidad por el Visho, pero las únicas respuesta que obtenía era, “que la Cato tiene aranceles muy altos” y “con el Vishoooooo ¡Me enoje!”. Ésta última frase, era la que más escuchaba Saavedra repetir. Una y otra vez, como si fuera un siniestro mantra, al cual no se tenía claro su objetivo o tal vez sí… Por lo menos eso comenzaba a entender Saavedra, que con una locura enfermiza, hizo que perdiera su objetivo original, para armarse de una nueva cruzada. ¿Cuál era el origen de “con el Vishoooo ¡Me enoje!”?

Saavedra no lo tenía claro. Pero sabía que para encontrar la respuesta necesitaba ir a un cibercafé y buscar en facebook, la maldita frase que lo estaba volviendo loco. Buscó entre fotos, estados, videos e incluso memes para saber el origen de “con Vishoooo ¡Me enoje!”. Pero no descubría nada. Luego en una ataque de inspiración, un evento que pocas veces le ocurre a Saavedra, encontró la respuesta. Todo esto era una trampa y como el imbécil que era, había caído redondito. La frase en sí era un virus que se esparcía por la red y en el ambiente, para generar en las personas una demencia tremenda por buscar su origen o saturar el entorno virtual y “real” con ella. El objetivo de ello. Era fastidiar a las personas que buscaban venganza contra el Visho, por no dejarlo en paz con su bromas huéonas y ocio sin fin. De esta forma, este individuo se ocultaba sus enemigos. Pero Saavedra con su limitada capacidad analítica, pudo ver los oscuros planes del maldito insecto penquista.

Ya no había más que hacer, pensaba Saavedra mientras era violado por un gato y cuando se retiraba devuelta a Santiago, éste fue apuñalado por Visho. Éste miraba con regocijo, como se retorcía de dolor Saavedra, pero nadie pudo anticipar lo que ocurrió después. Como estaba de moda hacer “atentados terroristas”, el Padre Erizo fue lo bastante listo como para colocar una pequeña bomba remota y unos implemento de espionaje a Saavedra; los cuales fueron robados a Omar Vega, para usarlo como una herramienta para asesinar a su enemigo. Él anticipo, que Visho sería lo suficientemente impulsivo para matar a Saavedra por placer. Una oportunidad única, que el Padre Erizo vió desde su notebook, en la seguridad de su media agua en Santiago. Así que sin más, activo la bomba que hizo volar a los cielos al penquista. El Padre Erizo estaba satisfecho con su obra y no pudo evitar decir, “Con el Vishoooo ¡Me Enoje!…”.

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