Un cuento de terror para Erizo (ficción)

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calamares_tuePor Tué Tué.

(Primera parte)

Desde hace un tiempo, Juan Calamares ya era toda una celebridad y disfrutaba de todo los beneficios que conlleva la fama. Su banda era conocida por todo Santiago y pronto en todo en el país. Imponiéndose en un corto periodo, sobre todas las bandas underground de Chile, algo que no le pareció nada raro entre los fans y circulo de amistades del cantante. Pero, ¿qué sabían ellos sobre lo que hace Calamares en verdad? Él para conseguir esa fama, tuvo que comprometerse en algo, que tarde o temprano se iba a cobrar, y con muchos intereses. Así lo descubría Calamares esa noche primaveral, al amparo de la luna plutónica.

El cantante estaba en su departamento, consumiendo un poco de heroína en su baño. Se estaba preparando para un presentación en el bar de The Clinic y quería estar bien estimulado para otro concierto más, que le daría unos buenos millones. A pesar de que últimas canciones que sacaron y que iba a tocar esa noche su banda, eran verdaderos bodrios. Comparable a las letras de Arjona. Pero de pronto, hubo una pequeña falla eléctrica que hizo parpadear las luces del departamento. Calamares, quien estaba aspirando un poco de polvo blanco, no le dio mucha importancia.

Es hora de pagar dijo el ser oscuro, acercando su boca a la oreja del cantante.

El susto causo que Calamares cayera al suelo, emitiendo el grito de su vida por la entraña presencia al frente suyo. Ésta tenía el aspecto de un hombre corpulento, de gran porte y de una barba que le cubría todo el rostro. Destacándose su túnica oscura, que escondían sus manos y pies, y unos ojos amarillentos, que denotaban un odio más allá de cualquier razón.

¡¿Qué rayos?!… ¿Quién chucha eres? expresó Calamares, orinándose en sus pantalones.

Soy Arimav, el Recolector, y vengo a cobrar el favor concebido por tu fama.

Espere un momento. Calamares de alguna forma supera el miedo y encara a su visitante–. Yo no recuerdo haber hecho un trato con un tal Arim.

¡Silencio! Escoria humana, claro que no hiciste el trato conmigo, sino con nuestro intermediario.

No puede ser…

Calamares comenzaba a recordar el episodio que había vivió hace dos meses atrás. De como una vez más, se junto con el Tué-Tué, “el terror de Conce”, y tomaron unas cervezas en el Parque Forestal. Luego el acompañante Calamares, le ofrece un trato para ser un cantante reconocido junto a sus compañeros de banda, al ver como él hablaba del poco dinero que tenía. Así fue, que al ser poseído por el fantasma del alcohol, acepta el trato con el Tué-Tué como si un chiste malo fuera. Al mencionar que debía poner en garantía, su propia alma. Cerrando el trato con un buen apretón de manos.

Sí, sí, sí Calamares dijo Arimav como leyendo la mente de pobre cantante. Tu amigo, es el intermediario. ¿Porqué crees que el “mundo sobrenatural” dejó que un humano torpe como él, se proclamará “Tué-Tué”? Él a sabido cumplir su misión, mejor que cualquier otro ente y está infiltrado en cada agrupación, lo cual hace dudar de que lado está… Pero lo hace perfecto para cumplir el objetivo de nuestra clase, que está más allá de tu comprensión. Así que, sin más vendrás conmigo.

Desde la túnica negra del Recolector, sale unas extensiones parecidas a vendas oscuras que envuelven a Calamares. Sin que éste pudiera hacer algo al respecto. Cuando ya estaba acercándose esos apéndices al cuello de sus victima, él alcanzo a gemir las palabras “du… duelo…”.

Piensas que con un duelo de bandas podrás invalidad el contrato. Muy bien, lo haremos. Pero no por las razones que piensas. El mundo de los “demonios” no se rigen por los códigos que salen en Tenacious D. Sólo lo hago para divertirme un poco. ¡Je, je, je!

(Segunda Parte)

De pronto, sin que Calamares pudiera entender cómo ni menos las razones para extender unos minutos más su vida, se encontraba en un cerro casi solitario y plena medianoche. donde se aperciba un panteón y una enorme cruz. Calamares no lo sabía, pero como es típico en las historias del Tué-Tué (de quien escribe), se encontraba en Concepción. Específicamente, el desconocido Cerro Chepe.

Comenzamos con ésto dijo Arimav detrás de Calamares, mientras tronaba sus dedos, haciendo que apareciera unos instrumentos musicales y dos grupos de personas.

Calamares de inmediato se fijo que el primer grupo, era su banda que estaba desconcertada del extraño fenómeno de teletrasportación. Pero éste le explica, omitiendo algunos detalles, de que entraron a un duelo de bandas con un especie de entidad paranormal, de cual los ganadores tendría un premio misterioso. Los compañeros de Calamares, aceptaron lo dicho por él. Cuando estaban viendo que canciones podían ocupar, el cantante pudo ver quienes era los que componían la banda de Arimav, el Recolector. En la batería estaba Omar Vega, en el bajo Jorge Baradit, vocalista era Rodericvs Magnvs y en la guitarra el mismo Arimav.

¡¿Qué significa esto, Rodericvs, Jorge y Omar?! dijo sorprendido Calamares.

Tu obtusa mente no llega a dimensionar lo que estás presenciando –dijo Omar Vega, haciendo girar las baquetas con sus dedos. Pero como debo explicártelo con manzanitas, nosotros con Arimav nos conocimos en un taller literario y descubrimos que juntos, formamos un buen grupo musical y que hacer conciertos en lugres extradimensionales.

Cabros dijo Baradit con algo de angustia en su voz. Les dije que hoy no podía tocar, tengo mucho que hacer…

¡Callá Baradit! Además me debes un favor respondió el Recolector.

Sí, patrón.

-Podemos dejar de hablar y comenzar a destrozar este lugar exclamó con impaciencia Rodericvs y acariciando su cabello corto.

Sin más qué decir, aparece un hombre vestido con gabardina negra y con un sombrero de doble ala, entremedio de las dos bandas. Éste se parecía mucho a Miguel Ferrada, lo cual confundió un poco a Calamares y cuando él intento saludarlo, de inmediato éste se presento como la Muerte y el juez quien dictará el ganador del duelo. Luego, la muerte les ordeno que se separan y que el primer grupo en comenzar serían el de Calamares. Ellos interpretaron las canciones “PDK”, “La Iluminación de Philip K”, “Yo Me Voy Al Vientre” y “Borges y el laberinto”, las más populares creaciones de Calamares, de los cuales con sus ritmos extravagantes harían que el Doctor Steel volviera a tocar su música steampunk.

¿Eso es todo? dijo Arimav en tono burlesco y riéndose un poco. Al ver que terminaron de tocar la banda de Calamares–. Ahora es nuestro turno. A darle muchachos. Siendo respondido con un grito terrible, por sus compañeros.

Nosotros somos, Cybercropolis… ¡Aaaaah! gritó Rodericvs, y comienza a emanar de él una aura media grisácea y a crecerle su cabellera, hasta llegar a la base de su espalda.

Las canciones que tocaban Cybercropolis, era algo fuera de lo común de los oídos humanos. Pero una aproximación a ello sería una combinación de Doom Metal, Punk Subversivo de los 1980’s y algo de Rock Clásico, cuyos ritmo serian capas de guiar y sacar de su reposo antiguos dioses ciegos y Lobotomizados. El grupo de Calamares al escuchar esas canciones, sintieron que éstas tenían una duración fuera por varios años. Cuando termino Cybercropolis, ellos pudieron salir de trance y se dieron cuenta de que habían pasado media hora solamente. Luego, todo permaneció en un silencio casi espectral, donde el canto de los anfibios se entrelazaban con el viento que venía desde el final del Bío-Bío, mientras la Muerte sólo se mantenía inmóvil, como un árbol que sus ramas se mueven al ritmo de alguna ráfaga.

Ya he tomado hablo por fin la Muerte. Rompiendo la tensión del ambiente y con voz que hacía eco en un espacio abierto. Los ganadores son, Cybercropolis.

¡Ja, ja, ja, el Calamares! Tu alma es mía.

Todo se desvanecía delante de la vista de Calamares, como si fuera humo. Insertándolo en lo que pareciera una oscuridad eterna. Luego sin que pudiera entender, sintió como unos pequeños bocas roían sus pies. Calamares al principio no soportaba la sensación, pero al sentir que las pequeñas bocas avanzaban lentamente, pudo acostumbrarse a ellas fácilmente. Dando el tiempo para ver donde se encontraba. Pero descubrió que la oscuridad eran tan extensa, que no pudo ver nada para tener referencia ni siguiera sabía donde estaba arriba o abajo. De pronto, intentó verse sus manos.

Qué interesante mencionó Calamares, al colocar sus manos frente suyo. La oscuridad es tan intensa que ni siquiera puedo…

De pronto, Calamares se percató de algo, que comenzaba a alimentar sus temores. Al principio no se dio cuenta de los pequeños detalles de su actual situación, hasta que se percato que no había ningún sonido audible, ni si quiera el misterioso ruido blanco o el latido de su propio corazón. Él ya no sabía si en verdad estaba hablando o pensando. La duda de no saber si esta vivo o muerto lo estaba perturbando, más allá que la aterradora verdad del nuevo mundo al ya formaba parte. Luego para aumentar más su locura, se dio cuenta de que las pequeños dientes no sólo acaban con su cuerpo físico, sino que también consumían cada fragmento de su propia identidad. Perdiendo su individualidad y fundiéndose en el principio único, “la fuente” como era conocida por los dioses. Lo único que ellos temían en todo el universo y donde es el origen de cada ente en cosmos, al tratar de salir de ella y dejar de ser un conglomerado si diferenciación alguna entre sus partes. Si es que existía una verdadera muerte, eso sería lo que estaba experimentando Calamares lentamente, mientras en un plano distinto de la “realidad”, Arimav, el Recolector, se reía de lo que había hecho al pobre cantante.

[CC 2014, Tué Tué]

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