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Los Plosoms

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rafa (1)

Por Tué Tué

Nota :  El  comité  editorial  Erizo  considera  que los  errores   gramaticales  o sintácticos son parte del  estilo del  autor, por lo tanto ha  decidido  mantenerlos. Y si por casualidad a alguien le interesa leer los episodios anteriores de Los Plosoms: Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3.

Según lo que tengo informado, había una vez una persona llamada Pablín. Él era como cualquier otra persona, exceptuando con una habilidad  única, Pablín podría crear portales que lo llevaba a otros mundo y dimensiones, pero no tenía la capacidad para controlarlo a voluntad. Ésto le causaba muchos problemas, a veces se abrían portales que cruzaban algún amigo o familiar que nunca más volvía aparecer o simplemente lo cruzaba él, haciendo que permaneciera desparecidos por meses o años. Incluso lo había internado en un manicomio por cinco años que permaneció en un mundo similar a al tierra y llegó contando de que Allende no había muerto y que Pïnochet fue el héroe que salvo al gobierno socialista del Chile de 1973, como también alegaba de que un tal “Prxy” le dijo que viva en un mundo artificial creado para ser parte del engranaje para mantener en coma eterno a dios, ya que si despierta acabara con todo el universo, que es el sueño de este cósmico ser… Sin embargo, esto son elementos ajenos a la historia que quiero contar,  pero esenciales para que entiendan, ya que lo que voy a contar es el día en que Pablín viajo al mundo conocido como Plosms.

Pablín se encentraba como siempre tomando sus medicamento anti -psicóticos , cuando de repente de la nada se abrió un portal delante suyo. Al principio, Pablín disidió ignorarlo ya que pensaba que se traba de alguna “episodio” metal que estaba experimentando. Pasaron horas en que el portal cada vez perdía de consistencia y Pablín se dedicaba a ignorarlo. Pero en vista de que  la “alucinación” no se iba y el joven decidió cruzar por él, ya que de sí lo cruzaba y no ocurría nada, acabaría con la perturbación metal que experimentaba. Que equivocado estaba por pensar así. Cuando se dio cuenta de que ya no se encontraba en su casa, en un entorno que no era nada familiar con arboles de conos semi-conicos; con una enrome flor morada que pareciera tener en su centro un especie de ojo, y un cielo de color morado, Plabin dejo de engañarse de que era mera ilusión de las sinapsis que sufría en su cabeza. Así que, decido explorarlo   el extraño mundo. Pero fue sorprendido por por unos insectos-lagartos que portaban extrañas lanzas-escopetas. Parecían estar enojados con Pablín, que lo expresaban con sus enromes ojos amarillentos brillosos,  y éste huyo de inmediato a través del bosque, mientras las insectos-lagartos disparaba extrañas armas, que realizaban un zumbido leve y disparaban un especie de bola lumínica anaranjada, el cual uno de ellos le llega  directo por la espalda hacia el corazón. Pareciera que al fin Pablin se había encontrado con su creador, pero lo que sabía es que los insectos-lagartos tenían mecanismos y tecnologías más allá de lo comprensible.  Claro que sí. ¿Cómo crees que te estoy mintiendo?. Sí me dejas terminar, podrás entender todo lo que te estoy contando.

Pablin, despertó bruscamente dentro de un especie de capullo. Todo desnudo y cubierto por una viscosidad blanca. Su primera reacción, fue buscar la herida en su corazón. Pero no halló nada, incluso notó que su grabe caso de “píe de atleta”, ya que uno de sus pasatiempos era el trote por los cerros,  se había curado por completo, además de haberse borrado algunas cicatrices de la infancia , como el corte que recibió en su rodilla, cuando se dio una vuelta carnero encima de la cama de sus padres, ya que su hermana dejo un vidrio encima de la cama. Cuando terminaba de  revisar su cuerpo, entraron dos insectos-lagartos y lo tomaron de sus brazos y lo arrastraron por serie de galerías y pasillos, mientras Pablin sólo se dejaba estar. En el trayecto, Pablin notó que había diversas cosas tiradas y ordenadas por esos lugares, entre las cuales había una serie de armas de extrañas formas, platillos voladores, recipiente donde se aprecian seres espectrales, huesos de extraordinario tamaño y de formaciones nunca antes vistas, pero lo que más se sorprendió fue que encontró objetos ya conocidos, como viejas televisores con  bulbos, que trasmitían viejos programas de “Sábado Gigantes”, diferentes sombreros, capuchas y máscaras, entre otras cosas que parecían sacadas de un sed de un televisor o  el patio de un acumulador compulsivo.  Cuando llega a lo que pareciera ser un gran salo, Pablin se da cuenta de que ahí un enorme trono donde estaba sentado alguien, quien se levanta notándose quera un especie de hombre con una armadura parecida en forma y tamaño a los insectos-lagartos y que usaba unas capas que simulaban ser alas de libélula. Su presencia pareciera imponente cada vez que se acercaba a Pablin… Pues claro, cualquiera se asuntaría con semejantemente monstruo y sobre todo cuando tenía unas enormes puás que salía de su antebrazo. Yo estaría aterrado por lo mismo. En fin, cuando estaba los suficiente mente cerca, él hace un especie de sonido gutural que parece salido de una radio con interferencia, Los dos insectos-lagartos parecieran entenderlo y suelta a Pablin  y se retiran del lugar. Pablin se mantenía agachado, como tratando de esconder sus vergüenza, mientras su extraño amalfitano  lo miraba con detenimiento  al rodearlo como un depredador a su presa.

– Bueno, bueno. ¿Qué te pareció Plosoms? – Dijo el personaje con armadura.

– ¿Quién es usted y como sabe mí idioma?

– ¿Dónde está mis modales?  M presento, yo soy el rey de los Interviboros, la mano y los ojos     de Plosoms, el planeta donde llegaste. – hizo una pausa para colocar sacarse el casco que usaba–      Pero más que eso, yo soy tu padre. Pepe Yeruda.

– ¡Noooooooo! – Grito con todo sus pulmones, mientras miraba horririsado el rostro de    Yeruda.–  Es imposible…

– Hijo mío, nada es imposible. – Yeruba se acercaba a Pablin, mientras éste alejaba como un        perro –  ¿Porqué crees que tiene esa habilidad de abrir portales a otros mundos? Y muy pronto      aprenderás a manejarla, conmigo al lado, como padre e hijo.

Pablin quedo sin habla, sobre la tremenda revelación, pero entonces se habré un portal.

Erizo: Agosto/2013

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Ёжик в тумане

Ёжик в тумане

Cuando los gatos fueron creados, Diosito dijo: “Hágase al gato hermoso, juguetón y que sea el dueño de los seres humanos”. El Perro, por supuesto, muy envidioso él, le dijo que a los seres humanos les encantaba oirlos corretear en el techo de las casas, pero que lamentablemente él no podía porque no sabía escalar. Yo sí, dijo el Gato. Qué bueno, Gato, pues anda y cumple tu cometido. Y es así cómo los gatos en Agosto se ponen suecos y bailotean en el techo de sus atormentados dueños, y son felices.

Las creíbles y tecnológicas aventuras de Omar Vega, por Patlicio Reinol. Y como un bonus track, Patlicio Reinol insiste en que leamos sus historietas sobre un tal Omar Vega, personajillo bizarro que tiene sus aventuras en el mundo de la ciencia y la ciencia ficción.

El Trámite, por Armando Rosselot (ficción). Terminamos este mes que presagia la primavera con una ficción absurda y refrescante que nos lleva por una de las odiseas más heroicas de todas: realizar un trámite en la sociedad contemporánea. Si Ionesco viviera, cuánta verdad encontraría en este pequeño texto.

Las creíbles y tecnológicas aventuras de Omar Vega (El Cyborg), por Patlicio Reynol. Como se venía asegurando, hoy estrenamos nuestra increíblemente fea serie de dibujitos, protagonizada por Omar Vega (quien más) y Tué-Tué. De la mente de un creador sin parangón como Patlicio Reinol. Esperemos sobrevivir a esto.

El Bueno, el Malo, el Feo y Sapiola, por Juan Calamares. Al fin, una de las más esperadas crónicas de Calamares y Saavedra. Cronológicamente es la primera y la presentación en sociedad de Miguel Ferrada como lo que realmente es: un villano.

En nuestra sección arqueológica bautizada como “Matrona intrusa” les mostramos un dracma del Imperio Erizo encontrado en una excavación de Puente Alto. La moneda muestra al Emperador Garchudo II de la dinastía Chimburazz, hijo de Garchudo I el Iconoclasta y nieto de Kinchaza el Solipsista. Lo notable del Imperio Erizo es que a diferencia de otras civilizaciones no tuvo contacto alguno con alienígenas ancestrales, razón por la cual todo lo que edificaron se desmoronó al cabo de un siglo.

El fin de Erizo (3era. parte): Interludio, por Calamares y Saavedra. Después de una prórroga de un mes, continuamos la saga que llevará a Erizo a la desaparición absoluta. Nuestros héroes aún se encuentran en el planeta de los Tué, pero el equipo creativo no sabe qué diablos hacer con ello. ¿Omar Vega podrá contar su historia?

Breve antología de los viriles poemas-haikús de Patlicio Reinol. Patlicio Reinol/recorre esta senda/brota el poema.

Si los erizos fuésemos los Cazafantasmas, Saavedra sería Egon Spengler, Remigio sería Ray Stantz y Calamares: Pegajoso. Nadie sería Peter Venkman porque solamente Bill Murray puede ser Peter Venkman.

Desde la cadena de noticias SAFA, del país de Mangonia, nos llega la noticia de que no hay noticias. Este portento estadístico, solo superado por el Censo 2012 en Chile, se basa en la teoría del fin de la historia de Fukuyama. El presidente de Mangonia ha decretado un estado de felicidad generalizada y que cada uno de sus habitantes posea un computador con acceso a la web de Erizo.

El Trámite, por Armando Rosselot (ficción)

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kafkaforpresident

Salimos todos a hacer trámites. Fáciles, bonitos, con olor a armijo y lavanda. Me acompañaban el abogado, la sana y mi gran amigo y confidente: Perro.

Al comienzo no sabíamos qué hacer con la fila interminable de gatos pardos que cruzaba la primera calle. Perro pensó en saltar, yo en patearlos lejos, pero el abogado insistió en consultar con el Manuel de leyes, pero sólo traía el de José. Buscamos en varios lugares y rincones hasta que dimos con un artículo que suprimía de raíz a los conejos blancos y gatos pardos en caso de toparse con grupos de más de tres individuos en modo trámite, como éramos cuatro, los gatos se fregaron rápidamente.

La sana, esperó que los pobres animales fuesen consumidos por la naturaleza y yo le miraba el sano trasero mientras ordenaba los restos. Amigo Perro, cansado de esperar, la obligó a desistir de su noble tarea, ya que los trámites no esperan, y por lo general las ventanillas están repletas de cabecillas, humo y lapicillos con poca paciencia y rostro de insomne.

Seguimos.

Perro no dejó de marcar el camino hasta llegar a la cumbre borrascosa, donde al parecer tanto yo como el abogado no sabíamos por cual sendero proseguir, salvo la sana. Ella nos llevó hasta los hermanos Karámasovi. El camino fue largo y a veces tedioso. Antes de llegar al final del sendero la sana no aguantó más y se metió con uno de los hermanos, Perro y yo esperamos un momento, el abogado por su parte, se dedicó a discutir acaloradamente con un búho respecto a los alcances de la muy particular ley de la selva.

A medio día nos encontramos con algunas migas de pan centeno en la mitad camino por el cual íbamos, mientras seguíamos su rastro, el abogado tenía que mantener a la sana a raya, ya que se las quería comer todas con yogurt y miel, al final, el atajo nos envió a una espiral que desembocaba hasta el centro mismo de la gran ciudad. Ahí todo se complicó. Lee el resto de esta entrada

El Fin de Erizo (3era. parte): Interludio.

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¡Al fin te has vuelto loco, Remigio!

¡Al fin te has vuelto loco, Remigio!

Por Juan Calamares y Luis Saavedra

Leer 1era. parte, 2da. parte.

Estaban en la casa de Luis Saavedra.

—No me gusta que Omar tenga que explicar las cosas.

—Pero, Amira, es solo un recurso argumental para decirle a los lectores, que son todos idiotas, hacia donde se dirige la trama —dijo Juan Calamares y Saavedra hizo un disimulado gesto de impaciencia.

—Pero es un recurso tan demodé y yo soy un vanguardista. Lee el resto de esta entrada

El Bueno, el Malo, el Feo y Sapiola (ficción)

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Por Juan Calamares  

– Todas estas tierras me pertenecen –dijo Sapiola.

Juan Calamares miró las extensas llanuras, las montañas,  las rocas suspendidas a kilómetros de distancia. Extrañas formaciones y símbolos  escritos en idiomas milenarios. Miró la sequedad, la tierra baldía.

– ¿Y que piensas hacer con todo esto?

– Cosechar  verduras, cientos de verduras, miles y miles de verduras. Tomates, lechugas, berenjenas, zanahorias.

–  ¿Paltas?

–  ¿Paltas?,  ¿y para que quiero paltas?

Montaron sus caballos y recorrieron la estepa. En el horizonte se asomaban los viñedos de otros señores,  señores exitosos, con hijos petimetres, una larga descendencia de inútiles. Calamares dijo:

–  ¿Cuando comenzarán los trabajos?

– Apenas pueda reunir  al personal. Y entonces haré lo que siempre he soñado

–  Ser escritor de ciencia ficción

– Bah,  ya no me interesa la ciencia ficción, ahora escribiré sobre el hombre común, sobre el esforzado hombre de la tierra. Solo necesito una mujer que me acompañe ….  o un buen amigo…..

Sapiola le guiñó un ojo a Calamares y este se puso incómodo.

– Mira, Saaevedra, digo, Sapiola, alguien viene

–  Es mi capataz, un indio, un originario de estas tierras

Era una sola silueta, jinete y caballo, moviéndose bajo las ondas de radiación solar. Cuando el hombre llegó junto a los amigos se apeó del caballo.

– Ooooh, tranquilo. – Le dijo al caballo –   ¿Como le va, don Sapiola?

Sapiola miró al hombre e hizo una serie de gestos incómodos, señalando a Calamares. El hombre se encogió de hombros y dijo con resignación:

–  ¿Como irle  usted hombre blanco?

– Ves – dijo Sapiola –  Es un indio pura sangre. Vamos, di algo en tu idioma indígena.

–  Si camino no hablar, ser Firestone radial sport que venir. Correr

– Exceleeeente –  Sapiola se puso contento y sacó su pipa, pero se le cayó y rodó por la ladera. Se fue tras la pipa.

–  Discúlpalo – dijo Calamares – no es un hombre malo Lee el resto de esta entrada

Erizo: Julio/2013

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Ёжик в тумане

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La creación del perdón, por Luis Saavedra (ficción). Y terminamos este escueto mes con un relato que no tiene descripción porque es mejor ir a la papa misma. Lean y después opinen, u opinen y después lean. Pero lean.

Pronto, toda la chochera que puede atacar a un ser humano estará en las páginas de Erizo. Porque para subir las visitas estamos dispuestos a prostituirnos, hemos tomado el lápiz y papel y nuestras grandes esperanzas en el dibujo a mano alzada y en el poderoso Paint. Llega al cómic un personaje que nadie olvidará.

¡Al fin un poco de acción! Es que era inevitable que Calamares tuviera su merecido a manos de uno u otro.  Esto no da para más y el fin de Erizo está más cerca.

Celebración del Parque Arbolado, por Armando Rosselot (ficción). A falta de Tué-Tué, el mejor conocido como Worror inaugura Erizo de Julio con un texto lleno de surrealismo y humor fino como el único tenedor de plata que tenemos los erizos en nuestra casa club, y que sabemos que nuestros lectores sabrán apreciar.

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Celebración del Parque Arbolado (ficción)

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celeb_parque_arbolPor Armando Rosselot.

Entré en la celebración del parque arbolado. No sin antes encontrarme en mi alcoba, tratando de hacer que el perro de mi novia no siguiera disminuyendo de tamaño a raíz de la leche barata que le di.

—Floopy —le dije—, no te reduzcas más.

Y de ser un gran mastín quedó convertido en un pequeño pequinés.

Luego, lo quise tomar con mis manos, para lo cual me puse unos guantes de piel humana con uñas y venas de trabajo. Pero se redujo más aun, mucho más; ya no parecía perro, si no solamente una especie de hurón con rayas a lo cebra, pequeño, con los ojos de bolitas de cristal, hasta que la puerta se abrió y me esforcé por llegar lo más rápido posible donde mi amada.

El horror fue total cuando ella se fijó en mis manos y lo que traía, ya ni siquiera parecía animal; ya que el perro no era perro y no era animal. Ya no era.

En mis guantes de mano verdadera habían dos semillas, las cuales ella tomó cuidadosamente.

Lloró desconsolada, mientras los amigos le acariciaban su cabellera y me miraban con gran disgusto. Lanzó las semillas rojas contra la muralla al borde del camino, las cuales, luego de dar varios tumbos, quedaron esparcidas al medio del jardín.

Al cabo de unos minutos, un brote floreció de aquel lugar y me sentí desdichado, enfermo, agónico y corrí para destruir lo que quedaba del perro hecho semilla, que fue hurón y en un momento pequinés.

Llegué tarde. El árbol brotó y lanzó sus frutos con ira al suelo: pequeños grandes perros desfilaban por el lugar y me movían la cola alegremente. Ella encontró mi mirada y rió, me besó y los perros siguieron llegando como una gran ola de energía, los amigos almorzaban en la gran celebración del jardín, y mi novia me llevó tras el muro a comer algo de torta.

La puerta de mi habitación quedó abierta y los perros fueron a dormir bajo la alfombra.

La torta era de lúcuma. Mi amada quiso más.

Todavía, después de quince años, siguen brotando perros como mala hierba y el árbol se corroe cada vez más. Yo no puedo entrar a mi pieza y los perros se mueren atropellados por buses eléctricos cada treinta segundos. Y duele mucho.

El dolor se expande como ondas en el agua. Y ya no hay más agua a la cual culpar.

[CC 2013, Armando Rosselot]

Erizo: Junio/2013

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Ёжик в тумане

Ёжик в тумане

Cuando llegamos a una cierta edad, ciertas mujeres y hombres se encuentran con el alma dividida entre la infancia y la madurez. Con una pizca de tristeza y otra de excitación, siguen jugando los juegos de niñez, a veces a oscuras y otras a vista y clemencia del resto. Diremos que los erizos nos encontramos en este interregno, un cómodo parque de juegos para reírnos bobaliconamente, mientras los demás nos observan beatíficamente. Benditos ellos y nosotros.

La columna gorda del Gordo Vimana: “El Encuentro”. Y terminamos el número con un esperado regreso de uno de los personajes más queridos por los lectores de Erizo, enfrentando a su némesis oscura. Para qué adelantar más, lean.

El Fin de Erizo (segunda parte): El Planeta de los Tué, por Juan Calamares y Luis Saavedra. Continúa la gran saga de 2013. Los Erizos secuestrados se dan cuenta que la cosa se complica. El Payasito de Porcelana no es quien dicen ser y tiene un plan siniestro.

Miguel Ferrada pacta con Mortis (ficción), por Juan Calamares. Lo sabíamos desde el principio, pero no teníamos cómo respaldarlo. Miguel Ferrada, ese fifiriche de mirada azulada, al fin queda al descubierto en este documento. Su relación con alguien peor que el cola’e flecha queda expuesta.

Somos un poco lentos: Capitán Cometa y el futuro del hombre (artículo), por Luis Saavedra. El autor escribe una declaración de amor por la ciencia ficción de mediados del siglo XX, con todo su imaginería colorinche y pintoresca, con su forma de abarcar la aventura en tiempos en los que no había mucho escrito y todo era posible. El Capitán Cometa, ese mediocre superhéroe que nadie recuerda hoy, es el vehículo para hacer una visita al género en los 1950’s.

Omar Vega, el astrólogo (imagen). Pues que sobran comentarios.

Veinticinco variaciones sobre Gregor Samsa (ficción), por Luis Saavedra. Zorak ilustra este post, el temible enemigo de más de dos metros y medio de altura del Fantasma del Espacio. Aunque técnicamente es una mantis religiosa, poco nos importa. Saavedra nos llega con otro invento hipster para validarse como escritor. Calamares y Aras miran con recelo estas salidas de madre, pero como son erizos, lo permiten todo.

Este mes recomendamos escuchar estos relatos junto a Mumford&Sons, una banda británica juguetona de folk del oeste de Londres. Música para gente que no es adulta, que no es infantil, que lee cómics y a Thomas Pynchon, que se rehúsa a aceptar las corbatas pero las usa igualmente, que tiene las uñas sucias en su puesto de trabajo.

El Fin de Erizo (segunda parte): El Planeta de los Tué.

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Los tres amigos

Los tres amigos

Por Juan Calamares y Luis Saavedra.

Primera parte. El Viaje.

Todas las cosas que escribo son ciertas. Una vez escribí que una  bomba atómica me cayó en la cabeza y eso fue cierto. Esta historia también lo es: El otro día estaba en mi tienda de anteojos cuando apareció Luis Saavedra. Luis Saavedra es mi  amigo pero siempre está acusándome de cosas que no he hecho y me cobra deudas que desconozco. Como sea, Luis Saavedra estaba furioso y de no ser por Amira, que lo acompañaba, me habría matado. No me mató, pero me dio una paliza que me dejó inconsciente (yo siempre estoy quedando inconsciente, debe ser una especie de karma). Soñé entonces con el pago de todas las maldades cometidas, con la  venganza concertada por  todos mis  enemigos. Me vi como un títere  desmembrado  y  echado a los perros.  Desperté de la  pesadilla pero en otra pesadilla. No  reconocí  lo que me  rodeaba.  Estaba  en un entorno  tecnológico y futurista pero de mal gusto; una  suerte de cabina extraterrestre, pulp. Estaba  con Saavedra  y Amira. Amira (que es un  hombre recio,  que  usa  barba y bebe Jack Daniel’s en botella) comprimía la  mandíbula y Saavedra   tenía los ojos  llorosos. ¿Qué les pasa a los maricones?, pregunté.  Entonces un  dedo  me  tocó el   hombro. Era un dedo  largo,   huesudo y  escamoso, muy parecido al dedo de la muerte. Entonces  vi la  cabeza  del   dueño del dedo…..  Aquello  había  alargado  su  cuello y  sus ojos enormes de inseco me  auscultaban. Era un monstruo  pequeñito con   toda la  pinta del  extraterrestre de Ros
well. Yo  grité: Mierda. Lee el resto de esta entrada