Archivo de la categoría: Patricio Alfonso

Erizo: Septiembre

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Ёжик в тумане

Damos por iniciado este septiembre con un número regular de Erizo, de esos que odian nuestros detractores (entre los que se encuentran los mismos erizos) porque dicen que no tienen destino. Y es quizás el destino la mejor característica de Erizo porque ¿quién nos juntó sino el mismo hado y quien nos ha llevado hasta aquí? Y ahora, ¿quién pensaría que iniciamos un nuevo método de publicación? Porque desde este mes, postearemos al menos un artículo cada semana hasta completar el número.

Lipogramaciones literarias, por Remigio Aras. Comenzamos con Remigio Aras que nos trae un interesantísimo artículo sobre las lipogarma… las lipogaram… lipopapalapapiricoi… Una técnica sobre cómo escribir sin recurrir a una letra. Aras, siempre en la avanzada del arte, nos lleva de la manito a visitar a aquellos escritores audaces y sus tour de force eliminando toda referencia a la letra en juego. Esta entrada está escrita sin la letra undécima del alfabeto.

Soltera Otra Vez: final alternativo, por Calamares y Saavedra. “¡Ay, Sabodrio! Se me termina mi teleserie favorita, ¿qué haré?”, declaró Juan. “¿Y qué es esa wea?”, respondió Luis. “¡Es la wea más cachilupilante, estafilofante de todas las teleseries en toda la historia!”. “Es que yo no veo televisión”. “¡Qué idiota eres, Sabodrio! Esa excusa derogó el siglo pasado. ¿Escribamos algo juntos en pelotas? Si total somos hombres”. “¡Ay, galla, ya!”. Aquí está el resultado, solo lo hacemos porque queremos ser populares.

Laboratorio de mentiras: Molloch, por Juan Calamares. Una nueva sección en donde se mostrarán los trabajos particulares de los erizos. Proyectos como novelas y guiones que se pretende mostrar al público para buscar una opinión y un apoyo. Para iniciar esta sección, Juan Calamares valientemente ha cedido los primeros capítulos de su novela. Por favor, opinen respetuosamente. Somos gente de cutis delicado.

Vida fanzinerosa: Un libro entrañable, por Luis Saavedra. Cerramos septiembre con un texto corto que inaugura una nueva sección: vida fanzinerosa, hecha a la medida para su autor. En esta ocasión, el autor rescata un texto escrito para una publicación que nunca apareció, de modo que es prácticamente inédito.

En nuestros menesteres hogareños, Luis Saavedra volvió al redil, más flaco y ojeroso. Recorrió los bajos fondos de la ciudad y se arrastró junto a la peor basura blanca que encontró. El recuerdo del odioso Calamares lo persiguió siempre hasta que comprendió que Calamares solo tenía un amo:  el hermoso I.C.Tirapegui y contra eso nada había que hacer. Llegó una tarde a los cuarteles centrales de Erizo, en donde lo recibieron fríamente. “¡Hola, he vuelto!”, dijo, pero solo un perro lo miró lánguidamente, no recordaba a ese perro. “¿Por qué todos me ignoran?”, preguntó y Odellober se apareció y brindándole una cachetada le dijo: “¡Calamares se fue por tu culpa! ¡Renunció al grupo y dejó solo un capítulo de su nueva novela para este mes! ¡Ahora yo tendré que salvar a Erizo a base de escribir capítulo tras capítulo de ‘Los Plosoms’!” Así son las cosas en Erizo.

No hay tema del renunciado Calamares, pero descuiden, he aquí el manual para ser un excéntrico millonario. PSY es todo a lo que un erizo debe aspirar.

Asedio a la casa del Conde Tiros

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Nido, por Ricardo Chávez

Nido, por Ricardo Chávez

Por Sergio Fritz

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Estábamos con mi amigo y tocayo Sergio Meier en cuasi-eternas disquisiciones acerca de los controvertidos escritos alquímicos de Isaac Newton, la importancia de la letra Aleph para los kabbalistas, el pensamiento rúnico de Guido von List y las proezas imaginativas de Philip K. Dick. La tarde era agradable y luego de unos cafés en un tugurio de Santiago centro, sentíamos que la velada exigía más emociones.

Fue en esos momentos cuando Meier  sugirió la idea de acompañarlo a visitar a uno de sus curiosos amigos, quien precisamente realizaría una fiesta esa noche.

—No, Magno Tiros es alguien distinto… Sí, no me lo reproches, tengo conocidos y cofrades excéntricos.  Pero, Magno es de una especie hoy en extinción. Lee el resto de esta entrada

Negocio Redondo

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La Marca del Vampiro, de Tod Browning

La Marca del Vampiro, de Tod Browning

Por Patricio Alfonso.

A la memoria de Lucía Mortensen (1951 – 1968), arrebatada en su máximo esplendor.

Como tantas otras veces la veo regresar al filo de la alborada, envuelta en su sudario blanco. Vuelve la cabeza hacia mí y puedo vislumbrar un resto de sangre fresca deslizándose por su barbilla. Nos saludamos con una inclinación de cabeza  –yo hago la última ronda por el camino del cementerio–  y luego ella se refugia en el sepulcro de los Mortensen. Pero esta ocasión es distinta.  El hombre de las estacas y los crucifijos le sigue los pasos. Ella me dirige una mirada intensa, quizá preñada de alguna forma de desesperación. Le hago un gesto y me sigue a la tumba de Ignacio Balladares, una de las más lujosas e imponentes del camposanto. Lee el resto de esta entrada

Erizo: Finales de Enero

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Ёжик в тумане

Erizo vuelve como un regalo que nunca se entregó. Nunca esperado, resulta una verdadera sorpresa, una agradable. Pero esta edición es más seria, aunque no hay nada más serio que el humor y el juego. Ya no hay jugarretas, hoy hay un poco de odio, un poco de misterio, un poco de maravillas, un poco de conspiración, un poco de orgullo nerd. ¡Vamos, adelante, consuman, consuman!

Estrellas moribundas y piratas del espacio, por Luis Saavedra. Cuando la vida se hace aburrida tenemos que recordar que siempre hay más de lo que vemos. El sentido de la maravilla está mucho más cerca de lo que imaginamos.

Compañías discográficas, ¿son imprescindibles?, por Andrés Silva Odellober. El viejo dilema entre el mercado y el artista está llegando a un punto cúlmine con las nuevas tecnologías sociales.

Lovecraft y sus 1001 noches, por Sergio Fritz. El bardo de Providence fue un admirador confeso de la magna obra literaria del Oriente, traducida por sir Richard Burton. Veamos algunos puntos de conexión.

Con Lovecraft en los espacios del miedo, por Patricio Alfonso. Seguimos con el inventor del Terror Cósmico. En su obra, la presencia de la arquitectura es un personaje más, dispuesto a tomarnos por sorpresa.

¿Por qué escribir ciencia ficción en Chile?, por Juan Calamares. Una arenga sobre lo bonito que es esta clase de género fantástico. Calamares se inflama el pecho de orgullo friki y nos hace llorar como magdalenas.

Eso por ahora, gracias.

Con Lovecraft en los espacios del miedo

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Cthulhu en New England

Cthulhu en New England

Por Patricio Alfonso

Se podría consignar que el horror lovecraftiano es en buena medida un horror arquitectónico. Dan cuenta de ello tanto la ciudad de errónea geometría que emerge impíamente del mar en La Llamada de Cthulhu como las casas leprosas de los callejones de New England, donde se guarecen espantos sin nombre. Para  que mencionar The Nameless City, donde el tema es precisamente una urbe ajena a cualquier patrón humano.  Lee el resto de esta entrada

Erizo: primeros de Enero

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Ёжик в тумане

Erizo es tan tímido que solo sale una vez al mes. En una era en que la cantidad tiene que ser demoledora, tal vez introducir esta anomalía implique que nos deseen con más fuerza. De hecho, hay quien dice que los libros debieran leerse a la velocidad con que fueron escritos. Disfruten, paladéen estos escritos porque el 2012 puede ser el primero o el último. Tanta incertidumbre es divertida.

El Sueño de Dios, por Juan Calamares. ¿Usted es de aquellos que tienen iluminaciones? ¿Gusta de preguntarse por la trascendencia? Este cuento es suyo.

De los extremos del Bien y el Mal, por Pablo Andrés Silva. Un filósofo entre los bárbaros, Pablín reflexiona y reflexiona y su latín es impecable, hay que decirlo.

El Lar del Gusano, por Patricio Alfonso. Elegancia la de este señor que escribe como si estuviera solo en el mundo. Monjas y quioscos, combinación brutal para la acción desatada.

El Juego de Doorbys, por Sergio Fritz. La literatura está llena de juegos, la literatura misma es un juego. Juguemos a que podemos imaginar cualquier cosa.

La última canción para Supermán, por Luis Saavedra. La artisticidad, los artistas, lo artístico. ¿Para qué estar tan serios? En algún momento terminamos riéndonos de todo.

Celebremos el nuevo año 2012 con esta clase de literatura para excéntricos millonarios.

El Lar del Gusano (relato)

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El lar del gusano

El lar del gusano

Por Patricio Alfonso.

Como dijo Lovecraft, que tenía menos pelo que Farrah Fawcett y más que Telly Savalas pero ninguno de tonto, hay cosas que es mejor no saber. Parece  que yo he terminado sabiendo algunas, por culpa (quien lo diría) de trabajar para las monjitas del convento de Santa Isabel. Ocurre que soy escultor aficionado, y se me da bien aquello de la restauración, y un buen día se me ocurrió aprovechar esta habilidad, y como tengo una prima que estudió con las monjas, le pedí que me recomendara para componer santitos. Las hermanas vieron mi trabajo y quedaron de lo mas contentas.

El convento es un bonito lugar. Ocupa media manzana y está construido casi enteramente de ladrillo rojo. En la esquina del convento hay un paradero de micros donde yo me bajo siempre que tengo un encargo de las monjas, y junto al paradero un quiosco que no tengo idea si alguna vez habrá vendido algo porque siempre está cerrado. Yo trabajo en el mismo convento, porque algunas de las estatuas son grandes y pesadas y sería complejo trasladarlas. Las buenas hermanas me acomodaron un cuarto como taller.

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