Archivo de la categoría: Sergio Fritz

Erizo: principios de Agosto (Especial “Pepe Yeruba” Award 2012)

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Ёжик в тумане

Al fin, después de un larguísimo Julio, hemos llegado. Hay que reconocer que Saavedra tuvo la culpa y merece la muerte, pero esta vez no será expulsado. Los actos de bondad como este prestigian a los grupos civilizados. Pero ya basta de asuntos internos y vamos a lo que nos convoca porque el “Pepe Yeruba” Award fue otorgado y celebrado entre vítores y bacanales en alguna parte del mundo, pero en Chile fue más humilde. Para ello tenemos un reportaje gráfico que da cuenta de la celebración.

Ceremonia de premiación del “Pepe Yeruba” Award 2012. Un reportaje gráfico de la feliz reunión de Emiliano Navarrete, el ganador del concurso, con sus héroes intelectuales, los miembros del Grupo Erizo. Invitados a esta ceremonia fueron I.C. Tirapegui y Teobaldo Mercado.

Yeruba on fire (Ficción), por Emiliano Navarrete. Ganador del Pepe Yeruba Award 2012. Navarrete gana con justicia este año y lo celebramos publicando su historia sobre la reconciliación aparente entre Don Francisco y Pepe Yeruba. Traiciones en esta historia crepuscular.

¿Qué fue de Pepe Yeruba?, la culpa no es del perro, por Remigio Aras. Hastiado de las imposiciones que le exige Erizo, Aras escribe con ganas de pegarle un combo a la mismísima barbilla del mundo. Pepe Yeruba es una excusa para hablar sobre lo que hay de aparente en el brillante mundo.

Los Plosoms: Epep Aburey (Ficción), por Andrés Odellober. Influenciado por el viejo Edgar Rice Burroughs, Odellober mete a nuestro científico, que no es aventurero ni guerrero, sino científico en una aventura que lo llevará a una ciudad misteriosa, regido por un rey misterioso con una hija misteriosamente bella.

El rapto de las Meninas por el Conde Demediado (Ficción), por Luis Saavedra. Una fábula moral sobre el poder de los medios y su efecto sobre las mentes débiles de los ciudadanos menos preparados. Cuando Juan Calamares se ve atrapado, su respuesta es la extorsión y el estupro.

La transfiguración de Pepe Yeruba (Ficción), por Juan Calamares. Una fantasía oscura en donde las pulsiones salvajes agarran a los personajes y los conducen a revolcarse en el asqueroso sexo. ¡Hasta donde vamos a llegar!

Y ahora sí a lo doméstico. Este mes anunciamos que Andrés Odellober ha reconsiderado sus ofensas hacia el Grupo Erizo y se disculpó vistiendo un tutú rosado y bailando El Lago de los Cisnes. Las disculpas fueron aceptadas por su increíble performance. Pero mientras Odellober saltaba y se estiraba como una prima donna, Luis Saavedra aprovechó de reprocharle a Calamares su odio hacia él. “¿Por qué muero en todos tus relatos, Calamares?”. “No, amigo, es una licencia artística”. “Pero cada vez que edito tus cuentos, tengo que sacar tus ‘¡te odio, Luis Saavedra!’ y tus ‘Luis Saavedra debe morir de la peor forma!'”. “No tengo respuesta a eso”. “¿Realmente sientes todo eso que escribes?”. “No tengo respuesta a eso”. “Creo que yo te gusto, Calamares. Si es así, no me respondas”. “No tengo respuesta a eso”. Entonces, Luis Saavedra decidió levantarse y anunciar su retiro del Grupo Erizo y salió disparado por la puerta, llorando. Lleva desaparecido tres semanas, publicamos su relato como un homenaje a su persona.

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Ceremonia de premiación del “Pepe Yeruba” Award 2012

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Erizo: principios de Junio (Especial Teobaldo Mercado)

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Ёжик в тумане

Y hénos aquí en el especial Teobaldo Mercado, ese gran desconocido. Pero muchos se preguntarán: ¿quién es Teobaldo Mercado? Avergonzáos, un escritor al que el gran Sergio Meier Frei nombró como “el eslabón perdido de la ciencia ficción nacional”, no puede ser ignorado. Pues bien, Teobaldo es… Él es… usa gruesos cristales y construye naves espaciales. Pero es mejor que escuchen el himno compuesto por Calamares para esta ocasión. Dénle al PLAY del final de este post.

Orígenes del grupo Poliedro, según Teobaldo Mercado (entrevista). Remigio Aras nos brinda una oportunidad inmejorable para adentrarnos en la creación de uno de los mitos literarios de todos los tiempos: el Grupo Poliedro. Mercado, desde su Fortaleza de la Soledad y con 94 años, rememora momentos memorables como cuando fue cruelmente traicionado por los Plosoms.

Pluma Invitada: Crítica a Sonrisas Estelares, por Sergio Alejandro Amira. Una reseña al más jocoso de los libros de Teobaldo Mercado. Un libro que está plagado de guiños a los personajillos de la literatura fantástica chilena. Por favor, si lo ven por allí (y es muy escaso), no pierdan la oportunidad de adquirirlo.

Los Plosoms: La Extraña Dimensión Mercadia (Ficción), por Andrés Silva Odellober. Continúa la saga de space opera, cortesía de una de las mentes más afiebradas de Erizo. Nuestro heroico científico, que no es aventurero ni guerrero, sino científico, llega por un agujero de gusano hasta la dimensión más extraña de todas, llena de extraña fauna. Y no son los calzoncillos de Calamares.

Oda a Teokrito Merkado (poema), por Sergio Fritz. Un sensible, y afectado, homenaje al maestro de Providence, metiendo a Mercado en el baile. A Fritz le gusta regodearse en las palabras ominosas para describir a Teokrito, rey de la ciencia ficción cincuentera.

La maldición de Teobaldo Mercado (Ficción), por Juan Calamares. Cuando dos investigadores de lo paranormal son invitados por un misterioso personaje a su casa para ver el caso de posesión más impresionante de sus vidas, y del cual puede que no salgan con vida, el lector se pregunta: “¿a quién quiere engañar el autor con estas patrañas?”.

Teobaldo sabio guerrero monje, Mercado locura abismo santo (Ficción), por Luis Saavedra. Teobaldo Mercado ha sobrevivido a la Guerra Total de 2012 que acabó con todas las formas de vida. En busca de un sentido de vida, viaja hacia el desierto para encontrarse con su pasado. Si no lo logra, entonces puede que su existencia haya sido en vano. Amor, aventuras, amor y más aventuras en una nueva aventura desde la genial mente de Nicanor Parra, pero lamentablemente escrita por Saavedra.

Esperamos que disfruten este especial como nosotros lo hicimos. Y recuerden: somos todos teobaldomercaderos.

PD: En un frente más doméstico, Sergio Fritz ha vuelto a pertenecer al Grupo Erizo. Después de aclarar la comedia de equivocaciones que resultó en su expulsión, los Erizos nos reunimos para conversar en su librería. Como debía pagar la once de premiación del “Pepe Yeruba” Award, nos abrazamos y reconciliamos. La única condición fue que no podíamos entrar todos a su librería para que al menos un cliente ingresara. De modo que se decidió que Andrés Odellober dejara de pertenecer a nuestro grupo y que este sea su último número. ¡Bon Voyage, Andrés!

Oda a Teokrito Merkado (poema)

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Teokrito Merkado

Teokrito Merkado

Por Sergio Fritz

Llegó desde las estrellas
Con sus lentes arcanos
Que ven realidades avanzadas,
Frente a él todos somos neófitos.

Teokrito, el dios-maldito,
El dios-delirante.
¡Azathoth!
¡¡OH-WA-CHAN-FAN-RATAPLÁN-RATAPLÁN-PLAN-PLAN!!
¡Azathoth!
El dios-ciego,
Caos reptante.
(¡Reptiliano!)

El escritor super-fantástico,
Más real que los rayos del Sol
Que saturan las visiones enfermizas.
Escritor de culto ignorado por los austeros
Y placer infame de soñadores.

Las masas no le interesan,
Pues su prosa es aristocrática,
Pues su prosa añeja de los 50-60 es gloriosa.
Aunque Chile, España y el mundo lo ignore
Tus escritos son revelaciones
Y aventuras homéricas.

[CC 2012, Sergio Fritz]

Erizo: principios de Mayo

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Ёжик в тумане

Nuestro concurso “Pepe Yeruba Award” ha tenido tal repercusión que ha sido un virtual éxito y por eso estamos muy contentos. Los trabajos llegados son de una calidad indiscutible y será una dura batalla decidirnos por uno. De hecho, el jurado ha discutido más de una vez, adelantando posiciones y generando un ambiente enrarecido en Erizo. Y enrarecido decimos a las declaraciones de Juan Calamares al referirse a la persona de Luis Saavedra: “¡Qué tremendo idiota! ¡Yo que fui guionista y tengo tantas novelas!, ¿me viene a enseñar qué es literatura?” En tanto que Luis Saavedra decía sobre el jurado Remigio Aras: “Ese patán conconino, ¡seguro que envió algún texto con alguna de sus encarnaciones! ¡Lo conozco tan bien!”. Por su parte, Remigio Aras opinaba: “A Sergio Fritz no lo conozco, nunca lo he visto en la calle o leído sus escritos, ¡pero cómo lo odio!” Y el afectado Sergio Fritz decía: “¡La culpa de todo la tiene Andrés, que ahora solo me escribe correos en inglés diciéndome que compre Cialis!” Y Andrés Odellober no expresó nada porque su rabia pudo más y se largó de la reunión. En consecuencia, Sergio Fritz fue expulsado de Erizo por constituirse en un elemento beligerante dentro del grupo. Prometemos que, a mediados de mayo, daremos a conocer el fallo ahora que podemos trabajar tranquilos. Por mientras pueden deleitarse de este número y el último texto de Fritz en Erizo.

Los Plosoms, por Andrés Odellober. Se abren las nubes sobre Springfield y aparece la nomenclatura, mientras un coro angelical canta: “Los ploooo-soms”, pero luego cambiamos el dial para llegar al canal AXN. Aventuras intergalácticas y la amenaza de la dimensión 7-X (aunque la 3-X es bastante placentera), de la mano de un científico que no es explorador ni soldado, sino científico.

El Anillo, por Sergio Fritz. No diremos nada de este relato porque no nos corresponde pronunciarnos de un ex-miembro de Erizo.

Leyendo revistas viejas en la sala de espera del Dr. Wuntseld: El pan nuestro de cada día, Tori Amos, Buñuel y la Robotina, por Remigio Aras. Siempre es un placer ir al loquero con Aras, no es necesario estar loco y el mismo Remigio confiesa que lo hace únicamente porque la recepcionista está más rica que el pan con chancho. Todo el plantel de Erizo pasará al menos una vez por el diván del loquero. Eso dicen las estadísticas.

La maldad del Erizo, por Juan Calamares. Un nuevo y repetitivo cuento donde el autor vuelve a hacerse presente en forma de protagonista apolíneo y heroico, aunque todos sabemos que es un patán que tiene envidia de Luis Saavedra al punto de atacarlo repetidas veces en sus sueños y sus ficciones. Afortunadamente se adereza con un poco de terror, un poco de ciencia ficción, pero faltó esa pizca de sexo para estas noches que ya están tan frías. ¡Ay, Juan, tan elao que estai!

Vidas imaginarias de mis amigos: Sergio K. Amira (PARTE 4 y final), por Luis Saavedra. El excitante final de nuestro serial pulp de ciencia ficción, amor, amistad, cibernética, águilas romanas, los pitufos, Sergio Alejandro Amira, la Pitufina en pelotas, Philip K. Dick aunque no salga, Juan Calamares a pesar que sale, millones de años, un segundo. Y todo gratis. ¿Qué más quieren, malditos? ¡Déjennos tranquilos!

‘nuff said!

El Anillo (Ficción)

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Totenkopfringe

Totenkopfringe

Por Sergio Fritz

No sé cómo llegó a mí. Pero, al despertar estaba en el índice de mi diestra.

Era un anillo de un metal similar a la plata y con extraños grabados.

Lo único “reconocible” era el símbolo del infinito: dos elipses que se unen.

Tuve miedo. Y, ¿cómo no iba a tenerlo?

¿Cómo llegó a mí? ¿Qué era realmente? ¿Qué representaba la escritura?

Y, entonces, recordé.

Había hecho las invocaciones, trazado el Círculo de los Dholes, no sin haber antes prendido el incienso que elaboró una proscrita tribu del Tibet y habiendo realizado las abluciones prescritas para el caso.

Al creer que el rito se demostró ineficaz, tomé un té y en una hora me retiré al dormitorio.

Y llegaron sueños que jamás había soñado. Y llegaron a mí escenas de sangre, mutilaciones masivas y altares que se extendían como arañas en un cielo negro y ominoso.

Hice pacto con creaturas no humanas, aunque por algún extraño motivo me eran familiares. Corrí. Salté. Salmodié con voz gutural y en un idioma que no era precisamente el español. Aullé como lobo a la creciente luz de las antorchas e hice pases mágicos. Vi pentagramas… y, rememoré el metafísico significado de las inscripciones del anillo.

Ordené muchas muertes. ¡Pues, yo era el oficiante!

No sé dónde ocurrió lo narrado. ¡En qué mundo! ¡En qué tiempo! Pero tengo la certeza que dicho lugar sí existe.

El anillo llegó a mí. Y lo conservo, pues es el medio que permite la comunicación con una dimensión donde hay altares que se extienden como arañas en un cielo negro y ominoso. Donde yo, sí, yo soy el Sumo Sacerdote.

[CC 2012, Sergio Fritz]

Erizo: principios de Abril

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Ёжик в тумане

Cuando hoy tenemos todos los medios para decir que el hombre  puede perfectamente colonizar el sistema solar, aún seguimos creyendo que una simple vela votiva puede sanar el espíritu. Frente a la denuncia del alma animista, también está el escándalo del animal capitalista, que impone que la verdad debe ser tasada, cosificada , finalmente, vendida. en tanto que la tasa TIR es el índice por el cual se evalúa la rentabilidad de un proyecto, definida como los rendimientos futuros esperados de una inversión. Y todos estos conceptos unidos pueden servir como una estética pero inútil introducción, diseñada para rellenar el espacio en blanco a las dos de la mañana.

Invasión, por Juan Calamares. De zombies, de chinches, de sarpullido, las invasiones de terror nunca tienen una clara intencionalidad, simplemente están allí para decirnos quienes somos, en la peor y mejor forma. Alguna vez soñé con una invasión de coliflowers.

“La ciudad de los hielos” – una novela olvidada del Mito Antártico, por Sergio Fritz. Richard Sharpe Shaver fue uno de esos oscuros escritores que, utilizando el género fantástico, se envolvió él mismo en una trama de seudo ciencias y paranoia, dignas del siglo XX.

Destellos, por Andrés Silva Odellober. Cuando uno no tiene más opción que actuar, se olvida todo. Se dejan atrás las siluetas familiares y se parte a una zona de la que es probable que no regreses. Así tan simple. Quizás es la mejor forma de enfrentar la vida.

Vidas imaginarias de mis amigos: Sergio K. Amira (PARTE 3), por Luis Saavedra. Continuamos con nuestro serial pulp que le trae acción, sexo, muertos, cerebros alienígenas y el sinfín de la parafernalia cienciaficcionesca. ¡Nombre usted un tópico, lo tenemos aquí!

Leyendo revistas viejas en la sala de espera del Dr. Wuntseld: Esterházy, sweaters, fiestas Spandex y el rey de los gitanos, por Remigio Aras. La nueva y deslumbrante contratación de Erizo, hoy presentamos en sociedad a este autor chileno que pronto estará rompiéndola en las letras nacionales, dentro del radio de 200 metros alrededor de su casa.

Erizo de Abril está bueno, como cogollo recién secado, no trae lluvias mil sino historias.