¡Con el Visho me enojé!

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Todos estaban indignados. Sergio Amira estaba molesto, Miguel Ferrada iracundo, Juan Calamares enojado, Emiliano Navarrete flotando y hasta Baradit, quien estaba ocupado y era ajeno a los Erizos, estaba furioso. Sin saber la razón de ello. El motivo de tantas emociones desbordadas, se debe a la responsabilidad intelectual de un individuo en particular. Uno que era conocido por muchos nombres, pero vos hermano lector puedes llamarlo, Visho.

Anteriormente en los Erizos, el Tué-Tué había contribuido a la creación de dos cuentos, “La Madre Erizo” y “No te Metas con Pame”, los cuales de por si eran malos. Sobre todo el último, con su extraña narración e intervención autor-personaje, que no contribuía a la continuidad narrativa de los cuentos de del grupo. Sin embargo, eso no molestaba a ellos. Los Erizos podían dejar pasar los desastres y horrortográficos de Tué-Tué, como lo han hecho desde un principio. Lo que verdaderamente molestaban, era que el Tué fue sólo un títere de las malvadas intenciones del Visho. Este personaje no se sabe mucho de él, solo que es un penquista y un verdadero fastidio. Cuyo único objetivo era arruinar la “popularidad” de los Erizos. Por estar celoso de sus novias y vidas exitosas. Así que el Padre Erizo, usando el poco intelecto que le quedaba, no tuvo otra opción más que mandar a uno de sus esbirros, quien era nada menos que el idiota de Saavedra. La razón de esta elección, no fue porque Amira, Ferrada o Calamares estuvieran ocupados en sus vidas de famosos, ni menos que no tengan las capacidades para hacerlo. Sólo había una respuesta lógica a la elección, Saavedra era prescindible y ya era el momento de que tuviera un protagonismo más importante para esta trama, a pesar de que no se lo mereciera. Así que Amira, no podía negarlo. ¡No podía!.
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Celtamen ¡JAJAJA! ¡EL CANCILLELO!

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jajaja el cancillero

1. Se convoca a todos los memistas chilenos y extlanjelos, hombles, mujeles y animalitos a palticipal del glan celtamen ¡JAJAJA, EL CANCILLELO!.

2. El tema del meme en cuestión selá: ¡JAJAJA! ¡EL CANCILLELO! El meme podel tenel la cala del cancilleLo o cualquiel cosa, incluso puede tenel cala de Omal Vega, es más, se lecomienda, que tenga cala de Omal Vega, pelo en cualquiel caso debe decil: ¡JAJAJA! ¡EL CANCILLELO!

3. Si no dijela: ¡JAJAJA! ¡EL CANCILLELO!, no silve y lo más plobable es que ud se haya equivocado de conculso de meme.

4. De tolas manelas podlía decil: ¡CON EL VISHOOOOOO ME EJOJÉ!.

5. Si el meme dijela ¡CON EL VISHOOOOOO ME EJOJÉ!, ud debelá adjuntal calta celtificada, indicando las lazones que lo motivalon a tomal tal decisión.

6. De ninguna manela el meme podlá decil ¡JAJAJA! ¡EL EMILIANO!, polque eso selía como leílse del Emiliano.

7. El Cancillelo no podlá palticipal polque eso significalía nepotismo, ya que el cancilleo es miemblo y plesidente del julado y segulo se votalía a él mismo.

Inciso al punto 7: si el Cancillelo palticipala disflazado de otla pelsona o con un bigote falso, eventualmente podlía palticipal, a menos que fuela descubielto.

Los plemios se definilan más adelante (estamos negociando auspicios con Simoka y Ñoño.cl)

La Madre Erizo

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La Madre   erizo  recibe  a los tres   chifladejes

Por Tué Tué

En una media agua grande, destartalada y húmeda, obviamente la casa de Saavedrege, se encontraban los Erizos. Serege Amirege con su clásica botella de Black Daniels. Todos sentados en cajones de verduras y teniendo orgías sexuales caníbales entre ellos. Destacandose la de Calamarege y Saavedrege como la más nauseabunda. Pero estoy divagando, como lo hice en 1954. Fue una completa locura. Tantos robots destruidos y clones muertos… En fin, lo importante es que en esta reunión, uno de sus miembros realizaría una predicción. Su nombre es Visho, por si no lo sabían. Influenciado por cerveza y tal vez un Black Daniels que le robó a Amirege, Visho se ubicó en medio de los Erizos y delante del Padre Erizo y sin que nadie pudiera detenerlo, dijo: “De las llanuras húmedas del valle de la Mocha, nacerá una niña de madre pedagoga en artes, profesión mal vista en esta patria infame, y padre hippie, por lo menos eso creo yo. Esa niña, traerá luz y esperanza a los Erizos, que han caído en los vicios y excesos de su líder. La Madre Erizo, sera nuestra maestra ahora…” Luego, comenzó a tirar espuma por la boca y convulsionar en el piso.

Los Erizos rieron por la cantidad de estupideces salidas de la boca de Visho, pero sobre todo, porque a Amirege le dio por arrojarle Black Daniels encima.

Los Erizos no tomaban en serio a Visho, ya que siempre decía incoherencias y estupideces, como su extraña teoría sobre el origen del universo, llamada “Big Bag”. Ésta aseguraba que a dios se le había caído la cartera y que de su interior había salido todo su contenido. Creando de esta forma el universo que conocemos y por conocer. Visho aseguraba que en algún momento, dios recogería las cosas de su cartera, lo cual implicaría el fin del universo. Por eso los Erizos se burlaban de él y no lo tomaban en serio. Sin embargo, el Padre Erizo, el más sabio de todos ellos y la vez el más idiota, estaba preocupado por la predicción. Sabía que en algún momento del tiempo y el espacio, entre tantas orgías caníbales, aparecería la Madre Erizo y se apodaría de su puesto. Así fue, que mando llamar a Ferradege, Amirege y Calamarege, los llamados “Los Tres Chiflados”. Un trió del cual no formaba parte Saavedrege, ya que había sido violado y comido por los Erizos. Los Tres Chiflados respondieron al llamado del Padre y éste le dijo:
– Hijos míos, viajen a Concepción y busquen a la llamada, “Madre Erizo”, y acaben con ella…
– Pero Padre… – Interrumpió Calamarege con temor en su corazón– Según Visho, ella se encontraría en el valle de la Mocha…
– ¡Así es! – Reforzaron Amirege y Ferradege. Pero los tres recibieron una cachetada del Padre Erizo, de una sola vez. – ¡Trió de idiotas!. Concepción está en el valle de la Mocha. Así que, hagan lo que he comandado yo, su único e inigualable maestro…. ¡Vayan! – dijo apuntando hacia la puerta de la media agua.
Los tres Erizos se inclinaron ante su maestro, pero al hacerlo se golpearon sus cabezas, una contra otra. Luego, se fueron de la media agua, pisado los restos de Saavedrege.
Cuando llegaron a Concepción, que estaba azotada por un temporal, los tres chiflados comenzaron su búsqueda. Primero en un ciber-café, donde en un computador, Amirege ingresó las palabras “Madre pedagoga en artes y padre hippie”. Pero solo encontró artículos y algunos pdf. Luego, a Ferradege se lo ocurrió revisar hospitales y clínicas para ver si encontraban a la niña. Pero lo que descubrieron fue que las instituciones de salud no entregan información de sus recién nacidos a tarados como ellos y que patean muy fuerte el trasero. Cuando veían perdida la misión encomendada por su Padre, los tres chiflados se sentaron bajo las piernas de un T-Rex, en la Plaza Acevedo. Estaban tristes y resignados ante el castigo cruel que recibirían del Padre Erizo, mientras se golpeaban extrañamente unos a otros, echándose la culpa mutuamente. De pronto Calamarege vio pasar a Tue-Tue, quien iba sacando el tono de su quena para guiar a extraños y monstruosos seres. Estos eran invisibles, pero eran visibles en la cabeza de Tue-Tue. Tue-Tue también era un Erizo, aunque a veces su enfermiza mente lo dudaba. Mente atormentada por las ideas que intentaban salir por la entrada angosta de su cabeza, para ser materializadas por él en el mundo en que vivimos. Pero la verdad, es que era un Erizo que recibía mucho bullying, por los mismos que consideraba compañeros… Discúlpeme. Una vez más me salí del tema…En fin, Calamarege sabía que si seguían a Tue-Tue podrían encontrar a la Madre Erizo. Pero era por una tonta corazonada, no tenía una razón lógica y aceptable y más aún, tecnológica y creíble, para seguir a aquel que, a pesar de ser un lerdo de la ortografía, era el mensajero del caos. Sabía muy bien, que Tue-Tue era guiado por fuerzas extrañas y extravagantes, las cuales lo conducían hacia eventos que llamamos “coincidencias”. Era sabido que una vez encontró por “casualidad” a Jorge Baradit en un mall en Los Ángeles, en una librería, y que otra vez entre revistas viejas y libros polvorientos, halló un cómic original de “Sandman”. Por esta razón lo siguieron por todo Conce, sin saber que a Tue-Tue le gustaba caminar largas distancias. Después de una agotadora caminata, en que Amirege fue abordado por testigos de jehová, Ferradege atacado por un grupo de queltehues y Calamarege… bueno digamos, que nunca se meterá con una mujer por un buen tiempo. De cualquier forma, eso le pasa por caminar en la intercepción de las calles Bulnes con Orompello… En fin, Los Tres Chiflados llegaron a una clínica muy costosa, siguindo al enajenado Tue-Tue. Pero en un momento lo perdieron de vista porque dejó de tocar su quena. Estuvieron varios minutos perdidos, en los infinitos pasillo pulcros de la clínica y cuando Ferradege se puso impaciente, le mandó un golpe en la nariz a Amirege, por haber perdido a Tue-Tue al distraerse por tomar su Daniels. Luego, sin razón aparente, le mandó una patada justo en el coxis a Calamarege y le dijo:
– Por culpa tuya, perdimos el tiempo siguiendo a ese truhan. Debería…

– ¡Espera Amirege! – Interrumpió Calamarege, señalando una habitación con la puerta abierta, justo antes que Amirege le diera un golpe al hígado –. Ahí está, ¡El Tue-Tue!.
Los Tres Chiflados asomaron sus cabeza hacia la habitación, uno abajo del otro en el orden de Calamarege, Amirege y Ferradege. Ellos vieron, como el Tue-Tue estaba feliz, algo muy raro en tan extraño “cryptid”, viendo a una pequeña recién nacida, que tenía los ojos bien abiertos y no dejaba de chuparse su pequeña manita. Cuando vieron con más detalle que otras personas estaban en la habitación, notaron al padre de la criatura, que parecía estar siempre relajado, un hippie cualquiera, y la madre de ésta, una mujer que reflejaba una sensibilidad artística única y la vez el peso de una lucha sin fin, una pedagoga en artes por cierto. Así fue, que Los Tres Chiflados se dieron cuenta de que la pequeña que miraba a Tue-Tue, era la Madre Erizo a la que tanto buscaban. Así que sin más pensar, Los Tres Chiflados sacaron sus armas hechizas y se abalanzaron hacía la bebé. Pero el Tue-Tue les hizo frente con una máscara en el rostro, (que se lo coloco en un nanosegundo).
– ¡Alto ahí! – dijo Tue-Tue con su puño al frente y asustando a sus oponentes –. Vosotros, han sido guiados por mi quena maldita, como ratones de Hamelín al río, para que contempléis la luz que guiara a los erizos a una nueva generación de locuras y manías obsesivas. Así fue, como ustedes tres fueron engañados por el terror de Conce… Contemplad a la bebé – Tue-Tue, sacó a la bebé de su cuna y la alzó, bajo la mirada preocupada de una madre a punto de matarlo, cuyo nombre, por cierto, es Pame –, Leonor entre todas las de su estirpe. La Madre Erizo.
Amirege, Ferradege y Calamarege quedaron tan sorprendidos por el aura que la bebé Leonor, que arrojaron sus armas al piso y se arrodillaron antes de que sus ojos padecieran cataratas por la luz que emanaba la pequeña criatura, que no dejaba de decir “mamamama”. Los Tres Chiflados, no pudieron hacer lo ordenado por el Padre Erizo. Cautivados por la pureza de la bebé que transmitía vida e inteligencia extraterranea de sus ojos. Entonces la mamá rescató a su hija y golpeó brutalmente a Tue-Tue, quien por una suerte milagrosa logró sobrevivir. Pero con secuelas, claro está. Cualquiera pensaría al leer este bodrio de relato, que las horas estaban contadas para quien sería la cabeza y soporte de los Erizos. Sin embargo, Leonor tomaría su lugar al cumplir 30 años de edad. Así que, el Padre Erizo seguiría en el poder y disfrutaría todo lo que con lleva. Claro está, por ahora… ¡Muajajaja!

AUGE Y CAÍDA DE MIGUEL FERRADA

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Por Juan Calamares (Basado  en una historia  de Saavedra  y Calamares)

 

El  año  pasado,  antes  que  se  desencadenaran los  sucesos  que    todos  conocemos, Ferrada  me  invitó  a celebrar el  aniversario  de  su  editorial.  Por  aquel  entonces  Ferrada  había  lanzado seis libros que lo  habían  vuelto millonario y estaba  en la  cima de  su carrera.  Las  mujeres  más  hermosas querían  acostarse  con él  e importantes dignatarios buscaban su asesoría en materias políticas. No  era   raro  ver  al papa Francisco solicitando la opinión de Ferrada sobre  la  pobreza en el tercer mundo o a Rihanna  declarando que daría todos sus Grammy  por   una  noche  con él.  Pero   volvamos  a la   fiesta.

Lo primero  que  llamó  mi atención  fue  la cantidad  de famosos  esperando  su  turno  para compartir  con Ferrada.  Había varios círculos de interacción  a  su   alrededor.  El último círculo estaba  compuesto por gente  de la  farándula,   a decir, Marlén  Olivarí. En el  tercer  circulo  estaban  los intelectuales de  la   whikierda. En  el  segundo círculo futbolistas  y  faranduleros de  alto calibre. Y  en el  primer  circulo estaba la familia Luksic.  Instintivamente  todos  acercaban  sus  copas hacia  Ferrada  esperando  algún  tipo  de  reconocimiento por parte  del Dandy, pero  Ferrada solo  tenía  ojos  para su  nueva adquisición: Pampita. Habían comenzado su relación, durante el  embarazo de esta y  cuando  los  descubrieron,  la  noticia circuló por  todos los medios. La  foto  de Ferrada cubriéndose el  rostro   hizo  las delicias del SQP, pero el que terminó por callarlos a todos  fue el mismo Benjamín Vicuña  al  declarar  “Si  Pampita  quiere meterse con otro, que  mejor que sea con Ferrada”.  El público  se  conmovió. Los  tabloides  retrataron a la  nueva  pareja  junto a Vicuña, quien fue llamado “el gran comprensivo”. Pero cuando se supo  que los hijos de Benja y Pampita, en realidad  eran de Ferrada y Pampita, Vicuña pasó de  gran comprensivo a gran estúpido. Nadie quería  ver a  un  cornudo  vendiendo  productos  para el  cabello, de  modo que Vicuña  perdió los contratos con Almacenes  Paris y fue  vetado de las  telenovelas.  Entró  en crisis de pánico y se  dice  que bebió mercurio, pero   en tan  baja cantidad que la dosis  solo  le  provocó una  fuerte  diarrea.   De  cualquier  manera, el  tiempo lo cura  todo y Vicuña emergió de las  cenizas,  al declarar: “Si  Pampita  quiere  pasarme   gato por   liebre,  que mejor  sea  con Ferrada”. Ya  nadie  lo  respetaba pero  al menos  volvió a  tener trabajo.

Yo  estaba aislado entre el  grupo mas patético de invitados, que era el de  los personeros  de gobierno. Nadie nos  tomaba  mucho en cuenta e  incluso  los  garzones hacían la  vista gorda. Estaba robándome los  tallarines  del bufet  con Nicolás Eyzaguirre, cuando Ferrada convocó a los asistentes con una campanita y dijo: Estimados  amigos,  es  un placer  que estén aquí, en este día  tan  especial  para  mi. Pero  no es  solo  un día  especial para  mi, también lo  es  para  mi  amor. Ferrada  tomó la  mano de  Pampita. Pues sí, Pampita  y  yo nos  casamos. La  gente  estalló en aplausos  y Ferrada  le puso a Pampita un deslumbrante  anillo de  diamantes. A  mi la  felicidad  de Ferrada me  importaba  bien poco,  pero igual simulé  mucha  emoción (creo que  se  me pasó un poco  la  mano, porque me  dio por  abrazar a Jorge Burgos  y  casi  le  doy  un beso). Pero  de  pronto  reparé en Vicuña.  No  es  que estuviera cabizbajo o enojado. Al contrario estaba  alegre, demasiado alegre diría yo. El  pobre  lamebotas fue el primero en acercarse a la  pareja  y los  besó  con una camaradería  un pelín  demasiado  lambiscona.

–Que  se  tire  a  la  piscina–  gritó Andrés  Velazco.

El  estúpido  mamarracho  estaba saltando entre  la  gente,  azuzándola  para  que  alentaran a Ferrada a hacer uno de sus famosos saltos ornamentales. Ferrada, además era un excepcional clavadista y se decía que había  interrumpido  una  prometedora   carrera olímpica, en  favor  de  las letras. En  fin, que todos gritábamos: Que  se  tire, que  se  tire.  Ferrada se negaba  cortésmente, pero  no  aguantó mucho,  y  ahí mismo se  quitó  la  ropa, quedando en zunga  y  luego de hacer ejercicios  de musculación,  besó  a Pampita y  corrió  a  la  piscina. Subió  la enorme escalera  y   cuando   llegó  al  trampolín gritó: Esto  es por  ti, Pampita. Se  metió un dedo a la  boca,  midió  la   velocidad  del  viento, hizo sonar  los  nudillos  y  finalmente  dijo Hop  hop  hop….haaaa. Y  entonces  se  arrojó.

Pero  el  trampolín, en  lugar  de arrojarlo  hacia delante  lo hizo hacia  el   lado. El pobre Ferrada aleteó desesperadamente  y  se dio  varias   vueltas en el  aire, intentando planear  hacia la  piscina, pero estaba  demasiado lejos. La  gente gritó. Marlén  Olivarí  se  desmayó  y Pampita  corrió  donde su  amado, que  hacía  toda clase  de  contorsiones igual que una marioneta. Lo  último que  dijo antes  de estrellarse  fue: Ayúdame, Andrés  Velazco.

Cuando  se  me  permitió  visitarlo, meses después del accidente, los  periodistas acosaban  la  entrada de la clínica.  Eran  cientos de  ávidos   paparazzi, que   pernoctaban  día y noche,  ansiosos  de   noticias del Dandy. Los  esquivé como pude y  subí  al  pabellón de  la  UCI.  El doctor  a  cargo me  miró   y   negó  tristemente  con la  cabeza. Tienes  que  estar preparado, me dijo.

Ferrada tenía  una  mano    paralizada  sobre el pecho  y   su  ojo derecho estaba  cerrado.  La   boca  se  le  había  torcido  y  ahora  la  tenía a la  altura de la  mejilla y el   poco  cabello  que  tanto  cuidaba  le  había crecido  en exceso y le  caía  por encima de las  orejas. Había perdido casi toda la  capacidad  motora  y el  escáner  indicaba  que  su  cerebro había perdido masa  en un 30 %. Según los  médicos su estado solo  podía empeorar.

–Hola Ferrada, ¿Cómo  estás?

Tomé la  mano de  mi  amigo  y la  presioné suavemente, mirándole a los  ojos.  Ferrada  dijo:

–Etooy rr recupe rrrraaaaando…….. mmmmmm………..e

–¿Qué?

–¿Has  vissssss……tttt…. ttttt  ttt…oooo a  Pamm ….pp pp p  iiiii   td  td  ttttta?

–¿Cómo?

–Queeeee.. si  haa aaa aaaa ssssss…….vvv   vvvv  iiisss  t t t ttt to a Pamp amp amp pita.

–No   te entiendo.

Ferrada   torció  la    boca  y  se  le   cayó la  baba. Se  estaba  desesperando.

–Pam pam pammmm.

–¿Quieres  pan?

–Pammmmmmm.

–¿Pam parapám?

–No me agarrr ee e ss p p pal hu hu hue v v vvv eeo. Co co con ch ch che tum a. dr dree.

–¿Ah?

Cuando  salí de  la clínica  los periodistas me taparon a flashes y preguntas. Que cómo estaba Ferrada,  que  si conservaba su belleza  intacta, que si  sabía  donde estaba   Pampita. ¿Pampita? Que  raro, yo daba por hecho que  Pampita  había acompañado a Ferrada durante toda  su hospitalización, pero  al  parecer  la   flamante  novia brillaba por  su  ausencia.

No  quería saber  nada  de  Ferrada   pues  me provocaba  demasiada tristeza. Pero  era  imposible  mantenerse  al  margen, pues los  paparazzi seguían filtrando  fotos truculentas que lo mostraban deliberadamente  en  situaciones  ridículas. En una  aparecía  con el  culo  al  aire, mientras  una   enfermera  gorda  y  fea   se lo cepillaba con una  escobilla y  el  efecto  era  tan  desconcertante que  uno  no podía  parar  de  reír. En  otra foto salía  con las  piernas  abiertas  por  encima de la cabeza justo al  momento de caerse del  andador, mientras  la misma  enfermera  gorda  y   fea  lo  sujetaba por las  patillas, lo que  provocaba en Ferrada una mueca de  dolor  increíble,  de la cual  uno, lamentablemente, no podía compadecerse. Pero las humillaciones  no se  limitaban a  las fotos. Por alguna  razón sus viejos amigos declaraban que Ferrada era un hombrecillo patético y que siempre habían sentido un profundo desprecio  hacia  él. Incluso  trascendió que  Pampita lo  había  dejado el mismo día del accidente pues entendía que su rehabilitación sería larga  y  cara y nunca  tendría resultados satisfactorios.  El único  que  seguía  a  su  lado, y  contra  cualquier pronóstico, era Benja Vicuña. De  hecho  fue  Benja Vicuña  quien    organizó  “El  regreso  de Ferrada, de la UTI  a    su  televisor”.

El especial se  realizó al año del  accidente y  era media  hora de puros delirios narcisistas que buscaban levantar la figura del Dandy. La cámara  abría  sobre  una  bandera  con la  cara  de Ferrada y  de  fondo sonaba  música de Wagner.  Entonces había  un paneo y  se veía que el que ondeaba la  bandera  era el mismo Ferrada pero musculoso y con tiara. Después de un  corte aparecía  una  aldea  bombardeada y un  niño  con un  osito  de  peluche decía, con acento árabe: mi  necesitar ayuda  jumanitaria. Entonces aparecía  Ferrada, vestido como el presidente Bush  y le daba  al  niñito  una  hamburguesa. El niño se la comía y decía “rica  ayuda”. Luego se veía el  Word   trade center durante  el 9/11  y  de entre las  llamas emergía  Ferrada  con una  anciana en brazos. Era  obvio  que   habían puesto  la  cabeza de Ferrada  sobre la  de Nicolas  Cage, pero lo peor  era cuando Ferrada   sin  ninguna  razón dejaba  caer a la  vieja y sacaba una Kalashnikov, diciendo: Un mundo nuevo, requiere de valientes como tú. El especial  también incluía situaciones incomprensibles como Ferrada desactivando una bomba  atómica  en la base espacial  europea. Uno  pensaba  que  lo  había  visto   todo,  pero de pronto la  cámara  entraba  por una especie de  oficina  oval y   ahí  teníamos  al  actual Ferrada, sentado en el sillón presidencial. Aunque perfectamente  podrían  haber   tratado la escena con  dignidad, Ferrada era  retratado como una suerte  de Cuasimodo. Se  ponía  especial  hincapié en su cuello ya  totalmente  torcido y  lleno de furúnculos y en la protuberancia que  le  había  salido en el pecho. No  se  entendía   nada  de lo  que  decía  salvo  la  palabra  paté, que  repetía  una  y  otra  vez, sin  ninguna razón y además el audio  era  pésimo  y  la  imagen  se  congelaba  en los  momentos   mas  denigrantes. Uno  sentía  que  el  responsable  del  video  mas que   ayudar  a Ferrada  quería  terminar  de  hundirlo  en  el  descrédito.

El  especial tuvo muy  poca  audiencia  y los  pocos  que  lo  vieron lo juzgaron insultante. Lo llamaron “El despilfarro técnico de la década” y varias  organizaciones     humanitarias llamaron a Ferrada banal y oportunista. Yo  sabía que Ferrada no  tenía  la  culpa, aunque tampoco  tenía  el  coraje  de  decirlo por  miedo  a  que  me lincharan. Llamé  a Ferrada  para  darle ánimos. Se  demoró  cinco  minutos  en contestar  el  teléfono.

– Ferrada, ¿Cómo   va   todo?

–¿Qui  qui  qui  qui  e  e  en  nnnnnn  nnnn   nnn  esssss?

–Juan Calamares,  tu  amigo.

–No  no  nnn, sé   quien  ee  ee rrees. Olvi  olvi   olvi   do  coosas. Perrro si lla lla  lla  masss parra  insul insul  tt ttarme, te  p pppue dddes  ir  a  la con con  ch cha de t tttt  tuu maadre.

Me  dio  demasiada  pena  y  corté.

Sin bien el  especial   fue   un  fracaso  tenía potencial   para viralizarse y ser   trending topic.  Al poco tiempo “Ferrada  de  la UCI   su  televisor“ tenía mas  visitas  que  la  caída  de  Edgar y  fue elegido video  cómico del año. Yo  me  sentía terrible imaginando al  pobre  Ferrada  leyendo  los  maliciosos  comentarios  que  generaba  su   loco  video, pero de  todas  maneras  lo veía a  cada rato, como, imagino,  hacía   todo  el mundo. Eso   fue malo, pero peor  fue cuando Pampita  fue fotografiada besándose con Gonzalo Valenzuela, El manguera. Pampita, a diferencia  de  Juanita Viale, no  trató de esconderse sino que  posó muy sonriente y desinhibida. Las feministas la felicitaron porque  se les metió  en la cabeza  que Ferrada  era un  abusador, cosa  que no  sé  de  donde  sacaron. La  maldad   humana  no  tiene  límites  y poco después Pampita llevó  a  Ferrada a juicio y  consiguió  quedarse  con  su  fortuna. Al  parecer  tenía   abogados  muy  sagaces, ya que  además  de  quedar  en la  calle, Ferrada  fue condenado a pagar manutención de  por  vida a Pampita  y Gonzalo Valenzuela.  El   juicio  fue  público  y  la participación  de Ferrada,  lejos  de despertar  piedad,  provocó   tantas   risas que el video llegó  a las  redes  sociales, desplazando  incluso a “Ferrada  de  la UCI   su  televisor“. Como  ya  no  tenía  como  pagar  el asilo lo echaron a la calle  para  que  la seguridad  social  se  encargara de él. Pero  la seguridad  social lo rechazó por  considerar  que  aún tenía activos   suficientes  como  para  comprarse  la  Clínica Mayo. Lo  raro  es que  todos sabían que Ferrada  era  pobre. Parecía  una  conspiración. Pero  nadie   hacía  nada,  nadie  reclamaba  justicia. El seis  de Octubre,  dos  años  después  de aquella  fatídica  fiesta, Miguel Ferrada fue encontrado muerto en un  basurero.

Eso  es  lo que puedo  contar sobre  el ascenso  y la  caída  de  Ferrada. No mucho. No mucho mas que lo  que dicen las revistas de  farándula o  internet. Pero  estoy  seguro  de poder  hacer  un último  aporte. Trataré de  ser  lo mas  claro posible.  Pocos  días después  de la  muerte  de Ferrada fui a  trabajar. Estuve   todo  el  día  sentado esperando  que   apareciera  algún cliente que  no llegó.  Un  día  perdido, infructuoso, sin ningún avance, un día  gris. Llegué  a mi  casa  a las   ocho. Entré a  la  cocina y encendí  el  hervidor, pero  el  agua  ya estaba caliente.

–¿Quieres  café?

No  me   espanté. Por  alguna  razón sabía  que  aparecería.

–¿Cómo entraste?

–¿Qué importa  eso?

Ferrada  estaba  sentado  en   el  suelo  de  piernas  cruzadas y el poco  cabello que  tenía   se  lo  había   estirado para  taparse la calva. Usaba  un taparrabos  hecho  con papel de  diario  y  en lugar de  zapatos cubría sus pies con bolsas plásticas atadas  con  cinta  de  embalar. Aparte  de eso  no llevaba  nada  mas.

–Estás  hablando  bien.

Ferrada   alejó mi  frase  con un  movimiento de  la  mano.  Se  puso de pie  y  dijo.

–Co Co Connnn   cch  cch    tu ma  dddreeeee.

Y entonces rió como loco

–Todos  se lo creyeron.

–¿Todo  fue  una mentira?

–Al principio  no.

Ferrada bailó  extrañamente  mientras  llenaba  una taza con el  agua del  hervidor.  El  agua  se  le  derramó y le quemó la mano, pero  Ferrada no la  retiró. Luego me pasó la   taza  y  me  ofreció el  azucarero.

–¿Te gusta  mi estilo?

–¿Qué estilo?

–Papel  de  diario,  bolsas  plásticas. Lo impondré.

–Es  original.

–Original  y  una mierda.   Voy  de incógnito. Nadie  sabe  quien   soy.

–Yo  tampoco ¿Qué fue  lo que pasó?

–Siempre  sospeche de Vicuña, ¿sabes  donde  está Vicuña?

–No.

–Muerto.

Ferrada se  frotó la cara y botó  aire por la  nariz  con mucha   fuerza.

–¿Por qué dices que  Vicuña  está  muerto?

–Porque descompuso el trampolín. Lo  desvió –Ferrada tronó los  dedos  encima de  mi cara–,  lo  desvió y me  caí.

–¿Entonces  el Ferrada  que  encontraron muerto  en el  basurero es  Vicuña?

–Se lo merecía. Mi  gente  se  encargó de él.

–¿Quién es  tu  gente?

–Sergio Bitar, Mauricio Hoffman y Jean Philippe Cretton.

Ferrada puso  los  ojos  blancos y una pierna  se  le  sacudió  involuntariamente. Estuvo a punto de  caer.

–Por  suerte  no quedé con  secuelas  cerebrales.

Tome  una  cuchara  y  revolví mi café.

–¿Hay   algo de  cierto  en tu   historia? – dije– ¿Tu  dinero?

–Tengo muchísimo  dinero. Pampita  se quedó con migajas.

Ferrada   rio  a  carcajadas    y  se  retorció  como  una  víbora. Rió  tanto  que  se  le  cayó el  tapabarros  y  entonces  se  metió  un dedo  a  la     boca y dijo ups.

–Voy  por  delante  de  todos. Un paso por  adelante.

Se  dio la  vuelta y  comenzó  a mover  las  caderas mientras  se frotaba el pecho. Estaba loco.  Aproveché  de  sacar un  cuchillo.

–No  hagas  eso.

–No  voy a  hacer  nada.

–No  vengo por  ti. Voy  por el Manguera por meterse con Pampita.

Ferrada golpeó la  pared  con  las  palmas y, llorando, dijo: El  Manguera,  yo  no puedo  competir  con una  verga  tan  larga, por   dios.

Empuñé  el cuchillo   tras   la  espalda  de Ferrada:  Sal  de aquí, le  dije.

–No, espera –Se agachó  rápidamente   y  se  quitó  la  bolsa del pie  derecho. Sacó  un   arrugado  sobre  y  me  lo   ofreció.

–¿Qué es eso?

–Tu  recompensa. Veinte millones  de pesos. Caben en  un  sobre  pequeñito.

–¿Por  qué?

–Fuiste  el único  me  se  preocupó de  mi cuando  estaba mal. Ni  siquiera me  llamó  Andrés   Velazco.

Abrí el  sobre. Eran  tres mil pesos  y monedas.

–¿Es  dinero limpio?

–¿Qué  importa eso?

Me  guardé  la plata en el  bolsillo.

–Recuerda,  que   volveré  por   ti–  dijo Ferrada.

–Pero, Ferrada,  acabas  de  decir  que no,  de  hecho, hasta  me  diste dinero.

–Bueno, es   cierto. Entonces, adiós.

–Una  pregunta.

–Diga.

Dejé  el cuchillo  sobre una  repisa y bebí un  sorbo de café:

–¿Por  qué  te  hiciste  pasar  por idiota? Digo, podrías  haber  simulado  un coma o cualquier  otra  cosa.

Ferrada    me  miró   fijamente, mientras  se pasaba un puñado de  azúcar por  el cabello.

–No sé, nunca lo había pensado. Puede  ser  que  todos  llevamos  un  idiota  en nuestro  interior. El idiota  interno ¿Debe ser  eso, no?

–Sí, Ferrada, supongo que debe ser eso.

Ferrada   se  vació el  azucarero en la  cabeza  y   abrió  la  puerta  de  calle. Al  pasar  al otro  lado se apretó los  dedos  en la   bisagra   varias  veces, pero  aunque   sangraba mucho, no  se  dio  ni cuenta.

–Por  suerte–  no   quedé  con  daño  cerebral– dijo.

Nunca mas lo  volví a ver.

Miguel Ferrada se enfrenta al Gordo Vimana

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Por  el Gordo Vimana

 

Hola,  ustedes  ya  me  conocen,  soy  el gordo  Vimana. El    viernes  pasado  estaba  durmiendo  plácidamente  cuando  me  despertó un  golpe en la  puerta.  Me  levanté a   abrir  en calzoncillos y vi  al  negrito  del primer  piso. Dice  mi    abuela,  dijo el negrito, que  le  pague   los sei  meses  que le   debe  y  que   asee   su   pieza  poque  el  olo  está  espantando a  lo vecinos. Miré al  negrito. En una  mano llevaba  un recibo  y  en la otra una doble  con queso  del  Mc’ Donads.  Ya,  le  dije,  pasa  que  te  hago  un  cheque. El   negrito  me siguió  y   yo  saqué   un   papel  del  cajón  y escribí una cifra en él. Lo  firmé  y se lo entregué. El  negrito  miró  el  papel. Seño Vimana, dijo,  eto e un peazo de confó. Le  arranqué  el papel y le dije:  Bueno,  si  te  gusta bien,  si  no dile  a tu  abuela  que  quise  pagarte  pero  tú  te  negaste. Le  arrebaté la   hamburguesa.  Mi  hamburguesa, lloró el  negrito.  Me la como, le  dije,  y luego  le  di  una patada  en el  culo.  Fuera, le dije,  fuera  de  aquí, negro  de mierda. No  me  pegue  en e  culo,  suplicó el  negrito, no me pegue  en e culo.

Cuando  salió    de la  habitación  regresé  a  la cama.  Estaba  muy  molesto  con el  negrito y  las exigentes condiciones  de  la   vida  moderna, pero  de  todas  maneras  me   dormí.  Soñé con una  colombiana   que  me restregaba  el  enorme  culo por  la cara. Era  un culo con  forma  de corazón y yo lo  saboreaba  y el  culo  se   sonrojaba  de  puro   gusto.  De pronto  alguien  gritó:

–Vimana.

Mierda,  a  uno  nunca  lo dejan  soñar  con  culos.  Me   dirigí a  la  puerta,  enfurecido,  seguro de que  se  trataba otra  vez  del negrito, pero el que  estaba  del otro lado  era:

–Miguel  Ferrada.

–Gordo  de  mierda.

Ferrada    me  dio una  patada  en los   huevos  y  antes que me derrumbara   me  tomó  del   cuello  y  me  estrujó la  manzana  de Adán. No  me   hagas daño,  grité, soy  un importante crítico literario. Pero Ferrada  siguió  pegándome y    acto seguido sacó  un  periódico de su chaqueta y me  dio con él en la cabeza, mientras  le  caían las lágrimas  y  decía:  gordo  estafador,  mentiroso de mierda. Traté  de  escabullirme a  gatas y estaba  a punto de llegar  a  la puerta  cuando  Ferrada   me   tomó por  las   solapas y  me arrastró  hacia la  cama. Se  arrojó sobre  mi y puso las   piernas  en mis  costados.

–Te  pagué lo que   pediste, gordo de mierda. Te  pagué  y no escribiste la crítica.

–¿Qué  crítica?

–Grrrrrr.

Ferrada alzó los puños  por  encima de  su cabeza, chillando, y  alargó la  mano  en  busca de un cenicero para  metérmelo  en la    boca  con  colillas  y  todo. Cof   cof,    tosía   yo,  cof  cof  cof, por  favor,  hermano,  cof  cof  cof  cof.  Logré  quitarle  el  cenicero  y  lo tiré y  el  pobre  Ferrada  se  puso  mas  loco y  cogió del velador  la  hamburguesa  que le  había robado  al  negrito  y trató  de  metérmela  en los  calzoncillos.  Ay, no me  hagas  cosquillas,    decía    yo,  no más  cosquillas. Es  que  de verdad que  me  hacía  cosquillas. Y  cada  cosa  que    hacía  o decía   yo (cosas muy  ingeniosas, por  cierto,  recuerden  que soy  un importante  crítico literario)  mas  enfurecían  a Ferrada, el   energúmeno loco.

Cuando  se  cansó  de  pegarme se  dejó  caer  con  todo  su peso  sobre  mi, como los boxeadores, jadeando y sollozando. Le  acaricié la  cabeza  y  le dije: tranquilo Ferradita, tranquilo. Entonces Ferrada me dio  un  cachetazo  y  desenrolló el periódico  con  el que me  había pegado en la  cabeza. Me  lo  puso  en la cara:

–Mira, gordo  estúpido– Buscó  una página  en específico  y  leyó: “ Después de su brillante ópera prima el segundo libro de Ferrada resulta cuanto  menos  deslumbrante. ¿Deslumbrante? Quise decir, basura. Es  un hecho, el  segundo  libro  de Ferrada  es  puro  papel   confort”. Camilo Marks.

–Al menos   es  mejor  que  la crítica que  le   hizo  a Omar Vega.

–Eso  es  cierto.

–Y  seguro hay  una crítica  buena.

–Sí, la  que   tú  NO  escribiste. Patricia Espinoza: “La   cruz  no es  suficiente castigo para Miguel Ferrada porque su  agonía  no será  tan  larga  como  merece”–. Y  ahora se la  agarra  conmigo–: “Si Ferrada no  se  retira  de  las  letras,  personalmente  me  encargaré  de matarlo”. ¿Escuchaste?, Patricia  Espinoza  quiere  matarme.

–Lo mismo  dijo  de Omar Vega.

Ferrada se descompuso: –Mi  carrera está  arruinada ¡AAAAHHH!!!!!!!!!

Se  puso  a  saltar  en la  cama    como  un niño pero  se  cayó y entonces pateó una  caja de  pizza (en mi   habitación siempre  hay  cajas  de pizza),  diciendo   “Quiero  decir, basura”, “Personalmente  me  encargaré  de matarlo”. Toma  Patrica  Espinoza,  toma Camilo Marks.

–No  te  olvides  de Omar Vega.

Ferrada cogió un caja   de pizza   y  en un acto  de  desesperación comenzó  a   comerse   los  restos  de  salame  y  luego   rasgó  la   caja  con los  dientes  y  se llevó  un  gran  trozo  a la  boca  y  se   lo  tragó. Se  puso  morado y   se    echó  aire  con las  manos  y   luego  se  golpeó  el  pecho. De  su   pecho   salió  un ronco  estertor  y  Ferrada  se llevó las  manos  a  la  garganta  y  luego  se   revolcó por el suelo, mirándome  con los  ojos  desorbitados,  golpeando el  suelo con los talones, muerto  de miedo. Se  arrastró  hacia  mi y me  tomó por  los  talones  pero yo  sacudí la  pierna. Las manos   de  Ferrada  se    agarrotaron en el    vacío y  yo  me  deslicé  por  las   paredes  de  la  habitación hasta  la  puerta. Antes  de salir, Ferrada  me    hizo  un   gesto  obsceno con la  mano, un  gesto que   quería  decir: chúpalo.

Cuando  salí   al  pasillo desenrollé  un papelillo de   coca  y  me  metí  una  pizca  por  la  nariz. La    coca me  subió por  las  arterias  cerebrales  y   me  encendió   todas  las  ampolletas  del  raciocinio. Me  sentí  energizado.  Me  iba a    pegar la  segunda  dosis cuando  apareció  la  negra  del  la  habitación del fondo. Iba  con unas  calzas   rosa   tres  tallas mas  chicas  que  se  le  metían en la raya del  culo. y  con un   peto  que  le dejaba   al descubierto  media  teta derecha  y   parte  del pezón. Se me acercó, moviendo  las caderas  y  dijo:

– Oye, godo, que  tu sabe  que   está  prohibido  drogarse– La  negra  sonrió  y me  puso  las  manos   sobre los   hombros.–  Pero  si  tu me  diera un poco  yo  me   quedaría  calladita  y   jugaríamo  al  dotol.

Puso  una     rodilla  en   la  pared  y  me    acercó  la  entrepierna  al paquete,  contorneándose. Luego  se  bajó  el    top  y  le  quedaron las  tetas  completamente al  aire  y  yo  espolvoreé  merca  en  sus pezones  y jalé directamente  de  la  aureola  y  luego  le puse el  meñique lleno  de merca  en la  nariz  y  la   negra  sorbeteó  como  un  oso    hormiguero y  se   puso  feliz.

–Ay, godo  pelo que  tu   siempe me  da  de la  buena.– Me metió  la  mano  por los  calzoncillos y  me  miró con mala  cara–. Poca  cosa.

–Bueno  si,  pero espera a que  el  animal entre  en acción.

–Bueno, entonce nos metemo a  tu habitación.

–De  ninguna manera.

La  negra  retrocedió  y   se  puso las manos  en las  caderas.

–Oye  pero poque pone tu esa  cara,  como si   hubiera  visto un mueto.

–¿Un muerto?, eh, eh, eh,  jaja,  un  muerto, ja.

–Oye godo– La  negra movió la cabeza  de lado a lado y  se  señaló a  si misma  con ambos  índices–,  que   tu  ta  despreciando  este  cuepo  pefeto.

– No, pero cómo se  te  ocurre,  si  a mi  las  negras  me  gustan mucho.

La  negra  torció el cuello espasmódicamente  y  la   vena  de  la  frente  se   le   abultó.  Oye, dijo, pero que  clase   de  coca  me  dite, godo comemielda. Empezó entonces a parpadear  rápidamente  y  las  comisuras de  la  boca  se le  llenaron de  espuma  y  luego    le  castañetearon los  dientes  y  de pronto  se  derrumbó. Estaba muerta.

–Esto debe  ser una  broma.

Escuché  pasos   que  se  acercaban  por  el  pasillo  y  entonces tomé  a la   negra  por las  axilas  y  la   arrastré  hacia mi  habitación. Rápidamente  la  desvestí  y  la subí a  la cama. Hice  lo mismo  con Ferrada  y luego  los  enredé  en  una  depravada  posición sexual y espolvoreé   coca en la  nariz  del  cadáver Ferrada. Alguien llamó a  la  puerta:

– Oye   tu,   godo comemielda, abre  la pueta.

Miré  por  la   rendija  y   vi al negrito y  al marido de la  negra. Era  este un negro enorme que iba  con sudadera  y  anchos  pantalones de  rapero para guardarse  el pene   gigante de  negro que   yo  le  había  espiado por  un agujerito  del baño.

–Abre  la puerta godo, cablón.

Tomé  aire  y  abrí.  Rápidamente  me   puse  del  otro lado de la puerta  y la cerré  tras de  mi para  ocultar los  cadáveres. El negro  me aplastó  el  pecho con una palma  y estirando los  enormes  labios  de negro  que  tenía,  me  dijo:

–Oye  tu  negro,  asqueroso, porque  le  roba  la  hamburguesa al  chico y pa  colmo   le   pega  en el culo.

–¿Qué  culo?

–El culo  del  chico.

–Ah, el  negrito– Estiré  la  mano para  acariciar  la  cabeza  del  negrito  pero  este  me la  mordió–  Aaaah,  negro  conchetumadre.

– Y po que  tu  insulta al  chico–. El negro me  agarró  los  calzoncillos  y  los   tiró  del  elástico hasta metérmelos  en  la  raya  del  culo. Yo  grité: ay, me  duele  el  culo,  el  culo,  y el  negro dijo:  ve   que  moleta, ve  que moleta.

Después  de un  rato  ya dejó  de  dolerme  el  culo  y   comencé  a   excitarme. Sentía que  las manos  del  negro  eran  las  manos  de una  negra  y  no me  di   ni cuenta que  estaba  moviendo  sensualmente  las caderas y  jadeaba. Yo lo que  veía  era  una  negra,  dos  negras,  tres  negras   colombinas  jugando,  peleándose ahí abajo  por  mis   grasosos   trofeos.    Estaba  tan ensimismado que  en un  momento dado   me  dio por estirar  la   trompa  y  sacar  la  lengua.

–Venga  para  acá mi  negrita.

– Peo  que  hace   tú,   godo  malicón.

El negro  cerró sus  manotas  en mis  orejas  y  me dejó    tambaleando  y  entonces sin querer me  apoyé  en el pomo de  la  puerta y esta  se abrió.

–Peo  que    a pasao  aquí–  Gritó el  negro.

–Salí a  hacer cosas…. eh, literarias y cuando  regresé,  encontré  a  su mujer con este  vagabundo. Se  metieron mientras  yo  estaba  fuera.

El  negro  entró  a mi  habitación y se  puso   gritar como loco, mientras  el  negrito  me miraba con   suspicacia, sin atreverse  a  entrar. Oh,  guarra, decía  el  negro, esto  tenía que  pasarte  por  guarra.

–El negrito  me  señaló  con un dedo:

–Es muy raro esto que….

Le  puse  una mano  en la  boca y  me  arrodillé  frente  a él:

–¿Recibiste  patadas  en el  culo? No. Las que  te esperan  si  abres la  boca serán  verdaderas  patadas  en el culo. Demostración.

Le di la  vuelta  y  le pegué  una gran patada  en el culo. El negrito dio un salto y  se fue   corriendo, con las  manos  en el  culo, chillando estúpidamente  y  cojeando.

Me metí a  mi  habitación y  vi  al negro  sentado en la  cama.  Sostenía un cigarrillo con dedos  temblorosos y trataba de  encenderlo  con un   fósforo  que  raspaba inútilmente  en    el  borde  de una  caja Copihue.  Cuando  logró encender  el  cigarrillo  le dio una larga  pitada y luego botó el  humo mirándolo fijamente  y  acariciando  las  caderas  de  su  esposa.

– ¿Sabe  lo que  mas  me   duele, godo?

Miré   al negro.  Estaba  quieto observando como  se  consumía  su  cigarro y dejando que la  brasa  le  cayera  en los  pantalones  y le   hiciera pequeñas  aureolas de  carbón en la  tela   de lycra.

–¿Qué  es  lo  que mas  te duele?–  dije.

–Que  se  metió con todo el barrio  y  nunca me  prestó el  culo. Nunca.

La  vida es muy injusta con los  negros.

“Concurso de cuentos creíbles y tecnológicos Omar Vega 2013”

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Para conmemorar los cien años del natalicio del importante científico canadiense Omar Vega, el Comité Omar Ernesto Vega y Grupo Erizo, junto a la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) y la corporación Letras de Chile, con el patrocinio del Colegio de Profesores de Chile A.G., invitan a los escritores chilenos y extranjeros residentes en nuestro país, a participar en el “Concurso de cuentos creíbles y tecnológicos Omar Vega 2.014”

BASES

1. Podrán participar todos los escritores chilenos, extranjeros y del futuro, incluso Tué Tué, salvo Omar Vega o los empleados de Omar Vega.

2. La temática del cuento deberá estar relacionada con Omar Vega y el futuro imaginado por él mismo. Debe ser ciencia ficción de la buena, ciencia  ficción cincuentera. Creíble y tecnológica. No debe decir groserías, prohibidas  las   groserías.

3. Si incluye groserías, PLR.

4. Si le  dan PLR ya no está participando o bien puede volver a participar haciéndose pasar por otro. Si lo pillan, PLR.

5. El cuento deberá estar escrito en algún alfabeto conocido o bien en alfabeto Tué Tué.

6. El cuento debe empezar diciendo “había una  vez  un viejito”.

7. El cuento debe decir  al menos dos  veces “Miéchica”. Si no dice “Miéchica” puede decir “Caramba” o “Chita”, pero  de ninguna manera “Cáspita”. Si  dice “Cáspita” se debe adjuntar una carta explicando la razón de la desobediencia, a  menos que el participante quiera perder importantes premios.

8. Como  el cuento  estará   protagonizado por Omar Vega,  en  alguna parte (por  en  medio,  digamos)  Omar Vega debe  encontrase   en un lío  de  proporciones  y  para salir  del paso  debe  presionar  un   botón que  lo  ejecte  accidentalmente  a Canadá (Omar Vega  viene  de Canadá. Vivía  en un iglú)

9. Como  el cuento  es  de  temática  científica debe aparecer  la  frase “profesor  ese   invento  es  súper  bueno”. La  frase debe ser  dicha por  el  ayudante con trauma  cerebral  de Omar Vega,  cuyo nombre  será Tué Tué.

10.  El cuento debe estar firmado con nombre real, no seudónimo, pero se le debe añadir el apellido Vega. Es decir, si  el concursante se llama Pablo Rumel deberá firmar como Pablo Rumel Vega.

11. Entonces si participa Omar Vega, deberá firmar como Omar Vega Vega. Ergo, si alguien increíblemente se llamará Omar Vega Vega deberá firmar como Omar Vega Vega Vega. Etc.

12. El cuento dirá al menos tres veces la  palabra “Mono”. Ejemplo: “el  cerebro de Omar fue alterado genéticamente por un mono”; “mira, que peludo, si parece un mono?”; “Sírvete un poco de Cola de mono”.

13. Los trabajos deberán acompañarse de un precario retrato de Omar Vega, dibujado  por  un mono.

14. Todos los cuentos se titularán: “Omar Vega, científico canadiense y mono”.

15. El plazo de recepción de los trabajos será hasta el 3 de Abril del año 2014, que es el día en que se celebra  el centenario de Omar Vega. (Omar Vega todavía tiene 99 años. Brindemos por él y su secador de pelo del futuro y  su mono).

16. Los  trabajos  deben  ser  remitidos  al  correo: luis.saavedr@gmail.com      

No  se  devolverán los  trabajos  perdedores. Solo  se  dará PLR.

PREMIOS

1. Un mono.

2. Una departamento en Reñaca.

3. Un Iagorek.

4. Una once con Grupo Erizo y Teobaldo Mercado en representación  de Omar Vega.

5. Otro mono.

6. Una copia del libro “Mensajes ocultos del cine fantástico” de Omar Vega, autografiada por Teobaldo Mercado.

7. Una radiografía de Omar Vega con un crayón en el cerebro.

8.  A  todos  los  perdedores  se les  dará P.L.R.

Erizo: Febrero/2014

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Ёжик в тумане

Ёжик в тумане

Las vacaciones son un momento tenso para Erizo. La gente nos abandona y se va a lugares donde no podemos hacerle llegar nuestras ficciones. La playa, el campo y la montaña nos repelen porque siempre fuimos ratas de ciudad destinadas a estar atadas al asfalto y los pequeños departamentos sociales y calurosos. Nos escurrimos por alcantarillas y por antiguos canales de regadío hasta las camas de los millonarios excéntricos, a susurrar en sus sueños las terribles palabras: “tuiques en arsenarl, ¡TUIQUES EN ARSENARL!”.

La columna gorda del Gordo Vimana: “Tuiques en Arsenarl”. Vuelve nuestro gordo más querido por el Padre Erizo y trae más problemas a la gente que lo rodea. Su saga continúa por rumbos que nadie imaginaría porque nadie lo lee.

La estatua ecuestre de Teobaldo Mercado (Ficción), por Tué-Tué. El más joven adalid de la Extravangancia Ficción nos regala este cuento que es un especie de viaje a la semilla o algo así, que esperamos que atraiga a muchos lectores para Erizo, ahora en esta hora aciaga del verano.

Luis Saavedra no tiene Facebook ni Twitter porque es un cavernícola tecnológico que cree que su alma será robada por Mark Zuckerberg para quizás qué fines estrambóticos. No se da cuenta que ya es suficiente humillación pertenecer a grupos como Erizo, que le roban no solo el alma sino también dinero.