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Erizo: Septiembre

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Ёжик в тумане

Damos por iniciado este septiembre con un número regular de Erizo, de esos que odian nuestros detractores (entre los que se encuentran los mismos erizos) porque dicen que no tienen destino. Y es quizás el destino la mejor característica de Erizo porque ¿quién nos juntó sino el mismo hado y quien nos ha llevado hasta aquí? Y ahora, ¿quién pensaría que iniciamos un nuevo método de publicación? Porque desde este mes, postearemos al menos un artículo cada semana hasta completar el número.

Lipogramaciones literarias, por Remigio Aras. Comenzamos con Remigio Aras que nos trae un interesantísimo artículo sobre las lipogarma… las lipogaram… lipopapalapapiricoi… Una técnica sobre cómo escribir sin recurrir a una letra. Aras, siempre en la avanzada del arte, nos lleva de la manito a visitar a aquellos escritores audaces y sus tour de force eliminando toda referencia a la letra en juego. Esta entrada está escrita sin la letra undécima del alfabeto.

Soltera Otra Vez: final alternativo, por Calamares y Saavedra. “¡Ay, Sabodrio! Se me termina mi teleserie favorita, ¿qué haré?”, declaró Juan. “¿Y qué es esa wea?”, respondió Luis. “¡Es la wea más cachilupilante, estafilofante de todas las teleseries en toda la historia!”. “Es que yo no veo televisión”. “¡Qué idiota eres, Sabodrio! Esa excusa derogó el siglo pasado. ¿Escribamos algo juntos en pelotas? Si total somos hombres”. “¡Ay, galla, ya!”. Aquí está el resultado, solo lo hacemos porque queremos ser populares.

Laboratorio de mentiras: Molloch, por Juan Calamares. Una nueva sección en donde se mostrarán los trabajos particulares de los erizos. Proyectos como novelas y guiones que se pretende mostrar al público para buscar una opinión y un apoyo. Para iniciar esta sección, Juan Calamares valientemente ha cedido los primeros capítulos de su novela. Por favor, opinen respetuosamente. Somos gente de cutis delicado.

Vida fanzinerosa: Un libro entrañable, por Luis Saavedra. Cerramos septiembre con un texto corto que inaugura una nueva sección: vida fanzinerosa, hecha a la medida para su autor. En esta ocasión, el autor rescata un texto escrito para una publicación que nunca apareció, de modo que es prácticamente inédito.

En nuestros menesteres hogareños, Luis Saavedra volvió al redil, más flaco y ojeroso. Recorrió los bajos fondos de la ciudad y se arrastró junto a la peor basura blanca que encontró. El recuerdo del odioso Calamares lo persiguió siempre hasta que comprendió que Calamares solo tenía un amo:  el hermoso I.C.Tirapegui y contra eso nada había que hacer. Llegó una tarde a los cuarteles centrales de Erizo, en donde lo recibieron fríamente. “¡Hola, he vuelto!”, dijo, pero solo un perro lo miró lánguidamente, no recordaba a ese perro. “¿Por qué todos me ignoran?”, preguntó y Odellober se apareció y brindándole una cachetada le dijo: “¡Calamares se fue por tu culpa! ¡Renunció al grupo y dejó solo un capítulo de su nueva novela para este mes! ¡Ahora yo tendré que salvar a Erizo a base de escribir capítulo tras capítulo de ‘Los Plosoms’!” Así son las cosas en Erizo.

No hay tema del renunciado Calamares, pero descuiden, he aquí el manual para ser un excéntrico millonario. PSY es todo a lo que un erizo debe aspirar.

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Los Plosoms: Epep Aburey (Ficción)

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the summer queen, by michael whelan

the summer queen, by michael whelan

Por Andrés Odellober

Después de horrorosos días y desafortunadas aventuras, ya nada me provocaba temor. Había pasado de dimensión en dimensión, para buena o mala fortuna –tómenlo como quieran–, pero esta vez no sabía cómo diablos volver a mi realidad. Desperté con un fuerte dolor de cabeza y, después de frotar mis ojos, pude divisar en lontananza las montañas oscuras que me rodeaban; enormes titanes que hendían el cielo en largas filas destartaladas que terminaban en pequeñas sombras al horizonte, donde el alba hacía su aparición. Estaba en una planicie seca y desolada. La tierra rojiza era tan suave y fina que los ventarrones hacían que se metiera por entre mi ropa, incluso en mis ojos, dejándome –en muchas ocasiones– durante varios minutos sin visión. Lee el resto de esta entrada

Erizo: principios de Junio (Especial Teobaldo Mercado)

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Ёжик в тумане

Y hénos aquí en el especial Teobaldo Mercado, ese gran desconocido. Pero muchos se preguntarán: ¿quién es Teobaldo Mercado? Avergonzáos, un escritor al que el gran Sergio Meier Frei nombró como “el eslabón perdido de la ciencia ficción nacional”, no puede ser ignorado. Pues bien, Teobaldo es… Él es… usa gruesos cristales y construye naves espaciales. Pero es mejor que escuchen el himno compuesto por Calamares para esta ocasión. Dénle al PLAY del final de este post.

Orígenes del grupo Poliedro, según Teobaldo Mercado (entrevista). Remigio Aras nos brinda una oportunidad inmejorable para adentrarnos en la creación de uno de los mitos literarios de todos los tiempos: el Grupo Poliedro. Mercado, desde su Fortaleza de la Soledad y con 94 años, rememora momentos memorables como cuando fue cruelmente traicionado por los Plosoms.

Pluma Invitada: Crítica a Sonrisas Estelares, por Sergio Alejandro Amira. Una reseña al más jocoso de los libros de Teobaldo Mercado. Un libro que está plagado de guiños a los personajillos de la literatura fantástica chilena. Por favor, si lo ven por allí (y es muy escaso), no pierdan la oportunidad de adquirirlo.

Los Plosoms: La Extraña Dimensión Mercadia (Ficción), por Andrés Silva Odellober. Continúa la saga de space opera, cortesía de una de las mentes más afiebradas de Erizo. Nuestro heroico científico, que no es aventurero ni guerrero, sino científico, llega por un agujero de gusano hasta la dimensión más extraña de todas, llena de extraña fauna. Y no son los calzoncillos de Calamares.

Oda a Teokrito Merkado (poema), por Sergio Fritz. Un sensible, y afectado, homenaje al maestro de Providence, metiendo a Mercado en el baile. A Fritz le gusta regodearse en las palabras ominosas para describir a Teokrito, rey de la ciencia ficción cincuentera.

La maldición de Teobaldo Mercado (Ficción), por Juan Calamares. Cuando dos investigadores de lo paranormal son invitados por un misterioso personaje a su casa para ver el caso de posesión más impresionante de sus vidas, y del cual puede que no salgan con vida, el lector se pregunta: “¿a quién quiere engañar el autor con estas patrañas?”.

Teobaldo sabio guerrero monje, Mercado locura abismo santo (Ficción), por Luis Saavedra. Teobaldo Mercado ha sobrevivido a la Guerra Total de 2012 que acabó con todas las formas de vida. En busca de un sentido de vida, viaja hacia el desierto para encontrarse con su pasado. Si no lo logra, entonces puede que su existencia haya sido en vano. Amor, aventuras, amor y más aventuras en una nueva aventura desde la genial mente de Nicanor Parra, pero lamentablemente escrita por Saavedra.

Esperamos que disfruten este especial como nosotros lo hicimos. Y recuerden: somos todos teobaldomercaderos.

PD: En un frente más doméstico, Sergio Fritz ha vuelto a pertenecer al Grupo Erizo. Después de aclarar la comedia de equivocaciones que resultó en su expulsión, los Erizos nos reunimos para conversar en su librería. Como debía pagar la once de premiación del “Pepe Yeruba” Award, nos abrazamos y reconciliamos. La única condición fue que no podíamos entrar todos a su librería para que al menos un cliente ingresara. De modo que se decidió que Andrés Odellober dejara de pertenecer a nuestro grupo y que este sea su último número. ¡Bon Voyage, Andrés!

Los Plosoms (PARTE 1)

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Vienen de Springfield.

Vienen de Springfield.

Por Andrés Odellober

—¡Activa el sistema, imbécil! —gritaba una y otra vez, desesperado por cruzar el portal.

Rápidamente, presioné el botón de inicio y las ondas de energía comenzaron a expandirse. Uno tras uno saltaron y se desintegraron. Fue la última vez que vi a Martínez y a sus hombres. Algo que poco me importaba. Lo odiaba por sus constantes muestras de arrogancia y superioridad. Lee el resto de esta entrada

Pasión Mefistofélica (poesía)

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Vampiro.1997.Alvaro Pemper

Vampiro.1997.Alvaro Pemper

Por Andrés Odellober.

Todo comenzó en un bar. Su mirada me devoró.
Yo me acerqué y le invité unas cuantas copas.
Llevaba un largo vestido rojo escarlata que cubría su eternidad.
Sus manos y sus pálidas mejillas eran tan frías como el hielo.

No recuerdo su nombre, sólo sé que me enamoré, desesperadamente
De su enigmática belleza, de su burda expresión.
La invité a mi hogar, la dama de cabello bermejo aceptó,
Pues me confesó que venía de un lejano y desconocido lugar.

Era tenebrosamente hermosa. Sus ojos eran como llamas incandescentes,
Sus palabras eran como cuchillos filosos.
Aún puedo sentir sus infames labios tajando los míos.
Me poseyó, me hipnotizó, de alguna manera mi alma ahora le pertenece.

Pasamos la noche, ella me acarició, incluso mire, esta es su… ¡Mierda!,
¿Cómo puede ser? No entiendo, creí haber guardado su fotografía.
Puedo jurar que estuvo hace un momento conmigo, su fuego me surcó.
Todo es tan confuso, sólo desapareció. Cenizas y azufre en mi cama.

La siniestra voz me dice que nos volveremos a ver.
Ella me buscará, sé que así será
Y cuando me encuentre, yo estaré listo.
Me consumiré en el universo de lo desconocido.

Por favor, sírvanme otra copa.

[CC 2012, Andrés Odellober]

Erizo: primeros de Enero

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Erizo es tan tímido que solo sale una vez al mes. En una era en que la cantidad tiene que ser demoledora, tal vez introducir esta anomalía implique que nos deseen con más fuerza. De hecho, hay quien dice que los libros debieran leerse a la velocidad con que fueron escritos. Disfruten, paladéen estos escritos porque el 2012 puede ser el primero o el último. Tanta incertidumbre es divertida.

El Sueño de Dios, por Juan Calamares. ¿Usted es de aquellos que tienen iluminaciones? ¿Gusta de preguntarse por la trascendencia? Este cuento es suyo.

De los extremos del Bien y el Mal, por Pablo Andrés Silva. Un filósofo entre los bárbaros, Pablín reflexiona y reflexiona y su latín es impecable, hay que decirlo.

El Lar del Gusano, por Patricio Alfonso. Elegancia la de este señor que escribe como si estuviera solo en el mundo. Monjas y quioscos, combinación brutal para la acción desatada.

El Juego de Doorbys, por Sergio Fritz. La literatura está llena de juegos, la literatura misma es un juego. Juguemos a que podemos imaginar cualquier cosa.

La última canción para Supermán, por Luis Saavedra. La artisticidad, los artistas, lo artístico. ¿Para qué estar tan serios? En algún momento terminamos riéndonos de todo.

Celebremos el nuevo año 2012 con esta clase de literatura para excéntricos millonarios.