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Omar Vega, el astrólogo (imagen)

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Omar Vega es uno de nuestros personajes favoritos por su versatilidad y sapiencia. Siempre nos da nuevas alegrías para continuar en esta infatigable labor de escribir en Erizo y hay veces que ni siquiera tenemos que escribir. Un abrazo para Omar.

El astrólogo del futuro

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Crítica a “Memorias de un hombre escéptico” de Omar Vega

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Por El Juan Calamares del futuro

“Creo en los extraterrestres”. Con esta frase desconcertante para un libro llamado “Memorias de un hombre escéptico” ( Vegamercado Ediciones 2018) Omar Vega da comienzo a esta, en palabras de Harold Bloom, “pesadilla de la consciencia naif”. Escrita en  plena psicosis terminal, el longevo escritor da cuenta de sus logros y fracasos a lo largo de cuatro capítulos que refieren los cuatro estadios de la vida humana. El primero, “Infancia”, está compuesto solo por las cuatro palabras del encabezado “Creo en los extraterrestres”. El segundo “Juventud”, tiene siete palabras: “Ya no creo tanto en los extraterrestres”. El tercero, “Adultez”, ya tiene 278 mil palabras y es un capítulo en toda regla en el que Omar Vega describe su relación con Carl Sagan, a quien conoció trabajando en el proyecto Seti. Vega nos muestra un Sagan profundamente espiritual, interesado en el alma humana, un hombre de fe que fundamenta su dios en la ciencia. Son párrafos inagotables donde Vega (un hombre ajeno a las vanguardias, que abomina de Joyce, que abomina de Faulkner, que abomina en general de todo escritor importante) se sumerge en la consciencia de Sagan, a quien a veces, por opción o por efectos opiaceos, vaya uno a saber, llama “el ridículo cabezotas”. Nada escapa al ojo clínico de Vega que, con una suerte de poesía de la banalidad a lo George Perec, describe todos los pormenores de la vida del cientiífico (sus comidas, sus idas al cine, sus idas al baño, etc). Un pasaje ( 25 páginas, sin puntos ni coma) describe como Sagan se afeita un día de Junio mirando el sol por la ventana e imaginando la visitación alienígena. Otro párrafo (70 páginas con algunos puntos, pero ninguna coma) muestran como Sagan se corta las uñas. La razón de la ruptura con Sagan no se muestra. Vega parece creer que el lector conoce de sobra las razones y se conforma con componer un enorme poema épico salpicado de groserías, muy inesperado en la obra de quien alguna vez declaró “Aristófanes solo escribe de la cintura para abajo”. Como el lector puede ver, este Vega parece otro Vega. Lee el resto de esta entrada