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La columna gorda del Gordo Vimana: “Tuiques en Arsenarl”.

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unrelatedLee la primera parte, la segunda parte y la tercera parte.

Hola, ya me conocen. Soy el Gordo Vimana. O sea, si no han leído mis episodios anteriores entonces esta es la oportunidad para conocerme. O sea, estoy en una misión que me encomendó un viejito que no tengo la más puta idea en donde lo conocí, pero insiste en que le escriba un “algo” para su libro. O sea, yo no tengo idea de escribir, pero la gente insiste en que lo haga. Y me pagan por ello. O sea sí, les digo que soy crítico y toda la vaina, y la gente es tan weona que me cree. O sea, estoy en aprietos. Lee el resto de esta entrada

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Erizo: mediados de Febrero

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Ёжик в тумане

Erizo tiene un regalo en este 14 de febrero. Un regalo de amor para todos ustedes, por que estamos tan enamorados de nosotros mismos que donamos a la humanidad estos textos perfectos con un poco de sexo (esa cosa secreta y cochinona de la que no se hablaba cuando niños), otro poco de humor y una pizca de conspiranoia. Una mezcla perfecta, afrodisíaca y secretiva.

Pasión mefistofélica, por Andrés Odellover. ¿Quiere tener un affair con un ser de las tinieblas? Váyase con cuidado que le puede quedar gustando.

Asedio a la casa del Conde Tiros, por Sergio Fritz. Magno Tiros es el protagonista de esta picaresca farsa tan dantesca como los calzoncillos de Juan Calamares.

Negocio redondo, por Patricio Alfonso. El que engaña al mismo Diablo tiene toda nuestra admiración, tiene toda la probabilidad de transformarse él mismo en un demonio.

El erotismo de Thomas Dolby, por Juan Calamares. Una indagación sesuda, concienzuda, patafísica de aquel asqueroso submundo de la venta del sexo por veinte mil pesos la hora, con un contacto y un francés incluido.

Vidas imaginarias de mis amigos: Sergio K. Amira (PARTE 1), por Luis Saavedra. Seguimos destruyendo las relaciones de amistad y ponemos en contextos peculiares a los compadres de Saavedra. Hoy le toca a un escritor tan famoso como cualquier integrante de Yingo.

Regálense amor y háganse tiras este catorce. Es un mensaje del Servicio de Bienestar de Erizo.

Asedio a la casa del Conde Tiros

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Nido, por Ricardo Chávez

Nido, por Ricardo Chávez

Por Sergio Fritz

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Estábamos con mi amigo y tocayo Sergio Meier en cuasi-eternas disquisiciones acerca de los controvertidos escritos alquímicos de Isaac Newton, la importancia de la letra Aleph para los kabbalistas, el pensamiento rúnico de Guido von List y las proezas imaginativas de Philip K. Dick. La tarde era agradable y luego de unos cafés en un tugurio de Santiago centro, sentíamos que la velada exigía más emociones.

Fue en esos momentos cuando Meier  sugirió la idea de acompañarlo a visitar a uno de sus curiosos amigos, quien precisamente realizaría una fiesta esa noche.

—No, Magno Tiros es alguien distinto… Sí, no me lo reproches, tengo conocidos y cofrades excéntricos.  Pero, Magno es de una especie hoy en extinción. Lee el resto de esta entrada

Negocio Redondo

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La Marca del Vampiro, de Tod Browning

La Marca del Vampiro, de Tod Browning

Por Patricio Alfonso.

A la memoria de Lucía Mortensen (1951 – 1968), arrebatada en su máximo esplendor.

Como tantas otras veces la veo regresar al filo de la alborada, envuelta en su sudario blanco. Vuelve la cabeza hacia mí y puedo vislumbrar un resto de sangre fresca deslizándose por su barbilla. Nos saludamos con una inclinación de cabeza  –yo hago la última ronda por el camino del cementerio–  y luego ella se refugia en el sepulcro de los Mortensen. Pero esta ocasión es distinta.  El hombre de las estacas y los crucifijos le sigue los pasos. Ella me dirige una mirada intensa, quizá preñada de alguna forma de desesperación. Le hago un gesto y me sigue a la tumba de Ignacio Balladares, una de las más lujosas e imponentes del camposanto. Lee el resto de esta entrada

Con Lovecraft en los espacios del miedo

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Cthulhu en New England

Cthulhu en New England

Por Patricio Alfonso

Se podría consignar que el horror lovecraftiano es en buena medida un horror arquitectónico. Dan cuenta de ello tanto la ciudad de errónea geometría que emerge impíamente del mar en La Llamada de Cthulhu como las casas leprosas de los callejones de New England, donde se guarecen espantos sin nombre. Para  que mencionar The Nameless City, donde el tema es precisamente una urbe ajena a cualquier patrón humano.  Lee el resto de esta entrada

Erizo: primeros de Enero

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Ёжик в тумане

Erizo es tan tímido que solo sale una vez al mes. En una era en que la cantidad tiene que ser demoledora, tal vez introducir esta anomalía implique que nos deseen con más fuerza. De hecho, hay quien dice que los libros debieran leerse a la velocidad con que fueron escritos. Disfruten, paladéen estos escritos porque el 2012 puede ser el primero o el último. Tanta incertidumbre es divertida.

El Sueño de Dios, por Juan Calamares. ¿Usted es de aquellos que tienen iluminaciones? ¿Gusta de preguntarse por la trascendencia? Este cuento es suyo.

De los extremos del Bien y el Mal, por Pablo Andrés Silva. Un filósofo entre los bárbaros, Pablín reflexiona y reflexiona y su latín es impecable, hay que decirlo.

El Lar del Gusano, por Patricio Alfonso. Elegancia la de este señor que escribe como si estuviera solo en el mundo. Monjas y quioscos, combinación brutal para la acción desatada.

El Juego de Doorbys, por Sergio Fritz. La literatura está llena de juegos, la literatura misma es un juego. Juguemos a que podemos imaginar cualquier cosa.

La última canción para Supermán, por Luis Saavedra. La artisticidad, los artistas, lo artístico. ¿Para qué estar tan serios? En algún momento terminamos riéndonos de todo.

Celebremos el nuevo año 2012 con esta clase de literatura para excéntricos millonarios.

El Lar del Gusano (relato)

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El lar del gusano

El lar del gusano

Por Patricio Alfonso.

Como dijo Lovecraft, que tenía menos pelo que Farrah Fawcett y más que Telly Savalas pero ninguno de tonto, hay cosas que es mejor no saber. Parece  que yo he terminado sabiendo algunas, por culpa (quien lo diría) de trabajar para las monjitas del convento de Santa Isabel. Ocurre que soy escultor aficionado, y se me da bien aquello de la restauración, y un buen día se me ocurrió aprovechar esta habilidad, y como tengo una prima que estudió con las monjas, le pedí que me recomendara para componer santitos. Las hermanas vieron mi trabajo y quedaron de lo mas contentas.

El convento es un bonito lugar. Ocupa media manzana y está construido casi enteramente de ladrillo rojo. En la esquina del convento hay un paradero de micros donde yo me bajo siempre que tengo un encargo de las monjas, y junto al paradero un quiosco que no tengo idea si alguna vez habrá vendido algo porque siempre está cerrado. Yo trabajo en el mismo convento, porque algunas de las estatuas son grandes y pesadas y sería complejo trasladarlas. Las buenas hermanas me acomodaron un cuarto como taller.

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