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Erizo: Especial de Noche de Brujas / 2014

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Ёжик в тумане

Ёжик в тумане

Erizo está cansado. El Padre Erizo se aleja a su comodidad en lo más profundo de la montaña, desde allí ve como el Erizo languidece. Pero de vez en cuando, rompe su contemplación para obligar a escribir a los que quedan. Sobre todo si es Halloween o Navidad. Los especiales de Erizo son apetecidos y ya se lo quisieron otros falsos grupos literarios. El Padre Erizo observa al pequeño Tué y a Saavedra, pero ya no mira más allá de ellos dos. ¿Será hora que el Erizo necesite sangre nueva?

Un cuento de terror para Erizo (ficción), por Tué Tué. El pequeño Tué, el más joven de los Erizos, viene a complacer al Padre Erizo presentando este texto sobre el rock star Calamares. Un relato desde el profundo averno moral que nos viene a hacer reflexionar el porqué el hombre está en una sempiterna lucha consigo mismo y el mundo interior. En realidad, no pasa nada de esto, pero es un texto disfrutable para estas fechas.

Desolación (ficción), por Luis Saavedra. Vuelve el escritor favorito de los fantasmas, porque son los únicos que lo leen. Saavedra amenazó con escribir un relato de auténtico terror y humor, digno del Erizo, pero terminó pergeñando este triste recuerdo de sus días mejores. La historia de una chica sumida en el pozo de la tristeza y el encuentro con otros tipos de pozos, aún más profundos.

Una máscara para Roberto (ficción), por Luis Saavedra. Rescatamos este cuentito publicado en el momento en que pasó desapercibido. No es que no vaya a pasar lo mismo, pero al autor le hubiera gustado etiquetarlo bajo un Especial de Noche de Brujas, así que qué diablos. Adelante, vean.

Cortando cabelleras en el Fin del Mundo (ficción), por Juan Calamares. Aunque ya no fue el fin del mundo, nos hubiera gustado leerles este tipo de relatos a las hordas de zombies que arrasaran el mundo. El mundo se vuelve cada vez más fome, a medida que van cayendo los mitos y los ánimos milenaristas. En mil años más, Erizo volverá a escribir un especial sobre el fin del mundo.

Prolegomena zu einer jeden künftigen Pataphysik (ficción), por Remigio Aras. Del peluquero que mejor escribe en Concón, recuperamos este textos hecho para disfrutar su imagen de cabecera. Por que es gratuita, y también porque sale Pablín y Calamares, y al final Saavedra luce una corona de espinas doradas que le queda muy cool.

Un nuevo año y un nuevo Especial de Halloween. La comida está servida en la mesa del Padre Erizo, santificado sea su nombre. Comed y bebed de su mesa para que este 31 de octubre no sean visitados por los tordos de mal agüero ni los rostros en la oscuridad.

DETRÁS DE LAS RISAS: La verdadera historia de Grupo Erizo contada por sus protagonistas.

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erizo

Por Juan Calamares

Luis Saavedra: Una  noche  soñé  con un anciano  que decía llamarse  Padre Erizo. Me   dijo: “ve por  el mundo  y  busca  discípulos en mi nombre”. Y  así lo hice. Lee el resto de esta entrada

Erizo: Octubre/2013

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Ёжик в тумане

Ёжик в тумане

Cuando amaneció era 1 de octubre de 2013, pero eso era imposible. Los erizos chocaron sus copas por primera vez el 1 de septiembre de 2013 y no podía haber pasado un mes entero. Calamares, Saavedra y Amira se levantaron de la mesa, el sillón y el suelo, respectivamente, con una intensa resaca. “¿Qué sucedió ayer?” Pero ninguno de los amigos recordó exactamente. Saavedra elucubró una teoría sobre compresión del tiempo mediante el uso de materia extraña, cerca del horizonte de eventos de un miniagujero negro. Amira retrucó que eso se parecía al efecto jaunteador de Azazel de los X-Men, pero que en vez de espacio fue el tiempo. Y Calamares quiso opinar algo, pero no había entendido nada. Finalmente, todos acordaron que Septiembre de 2013 estaba completamente perdido y era mejor correr un velo tupido sobre el asunto.

Nuestro mini-especial Noche de Brujas. Porque los erizos también nos asustamos de nuestra sombras, escribimos un par de historias para el deleite del público de Erizo. Los esperamos y buen Halloween. El Último Cómic de la Tierra. Un hombre Amira americano en Londres. Y un Bonus Track.

Las creíbles y tecnológicas aventuras del innombrable: “Testamento”, por Patlicio Reinol. Siguen las comiquitas de Patlicio con su peculiar humor. En esa aventura, el Innombrable, alias ____ ____, vuelve realidad un antiguo sueño: ¡defenestrar públicamente a los erizos!

Gonzalo Fernández Bastías, el hombre tras Quemadura, por Sergio Alejandro Amira. Nuestro ínclito y circumbirúmbico y vitriólico (tres palabras difíciles de encontrar en el diccionario, y que no significan lo que usted cree, sino todo lo contrario, como la palabra fifiriche o secarral) Amira entrevista a Tué-Tué en vísperas de su corto Quemadura.

Los Plosoms, por Tué-tué. Nuestro querido escritor wannabe sigue sorprendiendo a la opinión pública con su osadía en esta tribuna. Ahora revisita un clásico de todos los tiempos en Erizo: Los Plosoms, esa enigmática creación de Andrés Silva Odellober, alias Pablín. El mismo Andrés elogia la escritura de Tué-Tué: “Me sorprendió gratamente, no me lo esperaba que su estilo fuera tan intenso y versatil, casi como el mío. Realmente lo felicito y le auguro un gran futuro en el inmenso mercado literario de los manuales de refrigeradores”.

Quemadura, el Origen, por Juan Calamares. ¿Quiere saber quién es este personaje, este nuevo héroe que viene a remecer conciencias sin quererlo? ¿Realmente tiene curiosidad por saber de donde viene su seudónimo de tan intensa emocionalidad? ¿Está seguro que desea conocer las intrincadas circunstancias que llevaron al nacimiento de Quemadura? Por que si no, puede ir a Disneyworld. Nosotros iríamos con usted.

Hacemos un sentido homenaje a Omar Vega que cumple un añito de bloqueo al grupo Erizo en Facebook. No sabemos por qué nos odia o si le hicimos algo reprochable. Quizás en alguna que otra ocasión hicimos comentarios poco apropiados sobre su virilidad, pero solo fueron meros juegos adolescentes. Como cuando los chicos del colegio te decían que tenías los zapatitos pequeños o te coloreaban los cachetes y te llamaban la Juana del 7mo. A. Pero solamente eran chistes inocentes que se olvidan con el paso del tiempo. En el fondo de nuestros corazoncitos, amamos a Omar Vega por ser el gran hombre de la ciencia y la tecnología que es. Por favor, Omar, desbloquéanos de Facebook.

El Fin de Erizo (3era. parte): Interludio.

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¡Al fin te has vuelto loco, Remigio!

¡Al fin te has vuelto loco, Remigio!

Por Juan Calamares y Luis Saavedra

Leer 1era. parte, 2da. parte.

Estaban en la casa de Luis Saavedra.

—No me gusta que Omar tenga que explicar las cosas.

—Pero, Amira, es solo un recurso argumental para decirle a los lectores, que son todos idiotas, hacia donde se dirige la trama —dijo Juan Calamares y Saavedra hizo un disimulado gesto de impaciencia.

—Pero es un recurso tan demodé y yo soy un vanguardista. Lee el resto de esta entrada

Erizo: Junio/2013

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Ёжик в тумане

Ёжик в тумане

Cuando llegamos a una cierta edad, ciertas mujeres y hombres se encuentran con el alma dividida entre la infancia y la madurez. Con una pizca de tristeza y otra de excitación, siguen jugando los juegos de niñez, a veces a oscuras y otras a vista y clemencia del resto. Diremos que los erizos nos encontramos en este interregno, un cómodo parque de juegos para reírnos bobaliconamente, mientras los demás nos observan beatíficamente. Benditos ellos y nosotros.

La columna gorda del Gordo Vimana: “El Encuentro”. Y terminamos el número con un esperado regreso de uno de los personajes más queridos por los lectores de Erizo, enfrentando a su némesis oscura. Para qué adelantar más, lean.

El Fin de Erizo (segunda parte): El Planeta de los Tué, por Juan Calamares y Luis Saavedra. Continúa la gran saga de 2013. Los Erizos secuestrados se dan cuenta que la cosa se complica. El Payasito de Porcelana no es quien dicen ser y tiene un plan siniestro.

Miguel Ferrada pacta con Mortis (ficción), por Juan Calamares. Lo sabíamos desde el principio, pero no teníamos cómo respaldarlo. Miguel Ferrada, ese fifiriche de mirada azulada, al fin queda al descubierto en este documento. Su relación con alguien peor que el cola’e flecha queda expuesta.

Somos un poco lentos: Capitán Cometa y el futuro del hombre (artículo), por Luis Saavedra. El autor escribe una declaración de amor por la ciencia ficción de mediados del siglo XX, con todo su imaginería colorinche y pintoresca, con su forma de abarcar la aventura en tiempos en los que no había mucho escrito y todo era posible. El Capitán Cometa, ese mediocre superhéroe que nadie recuerda hoy, es el vehículo para hacer una visita al género en los 1950’s.

Omar Vega, el astrólogo (imagen). Pues que sobran comentarios.

Veinticinco variaciones sobre Gregor Samsa (ficción), por Luis Saavedra. Zorak ilustra este post, el temible enemigo de más de dos metros y medio de altura del Fantasma del Espacio. Aunque técnicamente es una mantis religiosa, poco nos importa. Saavedra nos llega con otro invento hipster para validarse como escritor. Calamares y Aras miran con recelo estas salidas de madre, pero como son erizos, lo permiten todo.

Este mes recomendamos escuchar estos relatos junto a Mumford&Sons, una banda británica juguetona de folk del oeste de Londres. Música para gente que no es adulta, que no es infantil, que lee cómics y a Thomas Pynchon, que se rehúsa a aceptar las corbatas pero las usa igualmente, que tiene las uñas sucias en su puesto de trabajo.

El Fin de Erizo (primera parte)

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1970s laughing clowns

1970s laughing clowns

Por Juan Calamares y Luis Saavedra

Saavedra soñó. Estaba en un anfiteatro repleto. La gente reía y comía palomitas en la oscuridad de las graderías. Las risas subían y bajaban en oleadas como las que vienen después del remate de un chiste, pero no escuchaba el chiste. Seguramente porque el chiste era él. Estaba en el centro del anfiteatro y la luz del escenario lo iluminaba. A su lado había un hombre de barba, medio calvo. No lo reconoció al instante, pero sí, era Juan Calamares. Se reía con la gente. Sin embargo, Saavedra no reía. Al contrario, se sentía angustiado y el corazón le saltaba. Sudaba y las luces le daban un calor endemoniado. Calamares saltó frente suyo, sonriendo ladinamente. “¡Hola, Saavedra, amigo mío!”. Su voz sonó sarcástica y el público estalló en risas. “¡Miren, es Luis Saavedra, el hombre de los cajones de verduras!”. Saavedra no sabía por qué eso provocaba espasmos de placer en el público. “Yo no…”, inició, pero su garganta estaba cerrada. Lee el resto de esta entrada